OPINI脫N

La hora de la verdad

Lic. Fernando Berrocal / abogado y periodista /

No estamos viviendo los mejores momentos republicanos y democr谩ticos de Costa Rica.

Hist贸ricamente ha habido otros m谩s conflictivos, como la invasi贸n filibustera y la heroica e inspiradora Campa帽a Nacional de 1856; la dictadura de los hermanos Tinoco; los eternos conflictos con Nicaragua; y los hechos que desembocaron en la Revoluci贸n de 1948 y la Constituci贸n Pol铆tica de 1949.

Los hechos y los delitos a que dio origen el Decreto Ejecutivo que crea la UPAD, son grav铆simos y muy delicados, pero el pa铆s est谩 en paz y est谩 funcionando el Estado de Derecho. Eso debe tranquilizar a la ciudadan铆a, por m谩s in茅dito e hist贸rico que sea este primer allanamiento a la Casa Presidencial y la presencia de los cinco Magistrado de la Sala III de lo Penal.

Nadie en el ejercicio de la funci贸n p煤blica, puede alegar ignorancia de la ley y, mucho menos, de la Constituci贸n Pol铆tica. Ese es el punto de fondo y, sobre eso, deber谩 fundamentarse la investigaci贸n que encabeza la Fiscal General de la Rep煤blica, por el nivel, rango y jerarqu铆a de los sujetos investigados.

Pero todo esto tiene un trasfondo 茅tico y hay que decirlo: la falsa moral victoriana que el fundador del PAC predic贸 por muchos a帽os, generando desconfianza ciudadana en la pol铆tica y en el ejercicio de la funci贸n p煤blica, enarbolando una santa e inmaculada virtud ciudadana y pol铆tica que termin贸, como en El Tartufo del gran escritor Moliere, en una farsa teatral y c贸mica de palabras y enjuiciamientos legislativos que se llev贸 el viento.  Ot贸n Sol铆s deber铆a ser coherente, renunciar al BCIE y hacer honor a sus palabras.

Tambi茅n hay que decir que la primera responsabilidad de un ministro de la Presidencia es ponerle el pecho a las balas, para que 茅stas nunca hieran al Presidente de la Rep煤blica. V铆ctor Morales fall贸 gravemente en esa alta responsabilidad y no es solo un asunto de 鈥渙misi贸n鈥 por firmar sin haber le铆do el Decreto. Ese irresponsable acto pasivo implic贸 una grave violaci贸n al Estado de Derecho y, con ello, la perdida de espacio ejecutivo en la Casa Presidencial y de negociaci贸n frente a la Asamblea Legislativa. En cualquier parte del mundo eso implicar铆a la renuncia del ministro de la Presidencia, con o sin censura de la Asamblea Legislativa.

Lo dem谩s, debemos dejarlo en las manos del Ministerio P煤blico y de los Tribunales de Justicia. A mi no me convencen los shows pol铆ticos de las Comisiones Especiales de la Asamblea Legislativa. Son legales y tienen su raz贸n de ser, pero en esas ordal铆as se esconde, tambi茅n, mucha mentira e hipocres铆a pol铆tica. La historia de la II Rep煤blica est谩 llena de tales ejemplos.

Rescato, por su valor democr谩tico intr铆nseco, el ejercicio y el formidable papel de control pol铆tico real y efectivo de la libertad de prensa en Costa Rica.

Es la hora de la verdad y 茅sta, junto al Estado de Derecho, deben prevalecer y brillar sobre la pol铆tica y cualquier otro inter茅s personal o partidario.

 

 

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