La cuestión migratoria

Fernando Berrocal /Abogado/Periodista/ Foto: AM Prensa/

Costa Rica no tiene un problema migratorio con los Estados Unidos y, muy por el contrario, ha sido históricamente un país receptor de migrantes, especialmente de Nicaragua y, en los últimos tiempos, de República Dominicana, Colombia, Venezuela y del sur de América Latina. Cerca de un millón de seres humanos, más del 20% de nuestra población, es emigrante legal o ilegal y eso representa, objetivamente, uno de los más altos índices a nivel mundial. Por ello, deberíamos recibir más cooperación internacional.

Los problemas migratorios de los Estados Unidos son con México, Guatemala, Honduras, El Salvador, República Dominicana, Cuba y ciudadanos de todo el mundo, entre ellos China, India y Pakistán, así como países árabes y africanos, cuyos ciudadanos desean conquistar el sueño económico americano.  

De Costa Rica, hay pocos emigrantes de Grecia, Naranjo, Sarchí, los Santos y Pérez Zeledón que se han ido a los Estados Unidos, especialmente a Nueva York y Nueva Jersey.  No es en absoluto un dato relevante ni significativo, en el contexto de las actuales migraciones hacia los Estados Unidos.

Además, y como aspecto esencial, Costa Rica tiene una larga y sólida tradición democrática y ha sido el aliado histórico de los Estados Unidos en esta región del mundo, cuando en Washington han gobernado demócratas o republicanos racionales que entienden el especial valor de la geopolítica y de las alianzas estratégicas para defender y profundizar el sistema democrático en América Latina, porque no solo se trata de combatir el flagelo del narcotráfico conjuntamente. Se trata de ser socios comerciales y del desarrollo económico.

En ese contexto, es muy positivo que la embajadora de los Estados Unidos, oficialmente, le haya comunicado al Ministerio de Relaciones Exteriores que Washington no desea que Costa Rica acepte la condición de “tercer país” que el presidente Trump pretende imponerle a México, Guatemala, El Salvador y Honduras en materia migratoria. Esa condición de “tercer país” no es en absoluto la solución al problema migratorio de los Estados Unidos.   

Hay que repetirlo una y cien veces más: la única solución al problema migratorio del sur hacia el norte es el desarrollo integral de Centro América. La razón de la emigración es la pobreza y la marginalidad. Nadie deja su casa y se hecha una caminata de miles de kilómetros, solo por ganas de hacerlo. Lo hace por pobreza, falta de trabajo y oportunidades y también por la represión política a que, históricamente, han estado sometidos esos pueblos hermanos.

México, Guatemala, El Salvador y Honduras, han comenzado a negociar una zona especial de desarrollo en la frontera sur de México con Centroamérica y el presidente Andrés Manuel López Obrador, con gran visión, está gestionando recursos mexicanos e internacionales para un programa conjunto fronterizo.

Ese es el camino correcto. Esa sería la visión compartida de Kennedy, Clinton, Obama y hasta Ronald Reagan. Pero eso no lo entiende Donald Trump y menos su grupo de asesores en la actual Casa Blanca. Un gravísimo error geopolítico.

(Los artículos de opinión son propios de las personas que los escriben y no necesariamente representan el pensamiento de este medio)