La viga de tu ojo

Muchos conocedores de la Biblia, saben, de esta famosa escritura, convertida en frase por muchos defensores de su vida, de sus errores de sus tropiezos, defensores de aquellos que se pasan la vida haciendo juicios de los demás, aquellos que son felices con los tropiezos ajenos, aquellos que lloran la felicidad de su semejante.

 Leyendo en Mateo 7: 1- 5 y no sonando perfecto si no conocedor de la existencia de Dios, podemos extraer elementos muy valiosos.

1 -No juzguéis, para que no seáis juzgados.

2 -Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán a medir.

3 -Y ¿por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu ojo.

4 -O ¿cómo dirás a tu hermano, espera, echaré de tu ojo la paja, y he aquí la viga en tu ojo?

5 -¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo y entonces mirarás en echar la paja del ojo de tu hermano.

Cada ser nacido bajo el sol que pisa tierra, es un ser individual, un ser único, lleno de virtudes, otros carecen de ellas y los que nos hace diferentes es la manera en que encaramos las cosas.

Unos débiles, otros fuertes, humildes, orgullosos, juiciosos, otros injustos, pero los que nos hace semejantes, es que todos recibimos las mismas cosas en diferentes envolturas, pero en su interior, recibimos la misma prueba. Lo que nos hace diferentes es la manera en que encaramos las cosas, la forma en que nos levantamos.

Antes de juzgar, mira más allá de lo ocurrido, llega a la esencia del acto, busca más allá de lo que los ojos pueden ver y sabrás que no estás excepto a errar, porque a veces nos enfocamos tanto en ver la viga del ojo de los demás, que no nos damos cuenta que en nuestro ojo, nuestra viga no nos deja ver.

Desea a tu semejante las cosas que con todo tu corazón desearía para ti, porque tus deseos son un boomerang, porque ley de vida es; que todo vuelve a donde nace.