La historia de un “David contra unos gigantes”

(Parte I, del análisis de las Elecciones)

Róger Murillo /periodicomaranata.com/

Fabricio Alvarado fue como un “pequeño David” que le tocó enfrentarse a unos  gigantes. De principios cristianos  y de vocación  salmista, prefirió no hablar de temas religiosos durante la primera ronda. No era sabio hacerlo.

Nadie daba nada por él cuando se inició. Todos sabíamos que el proyecto era lograr la continuidad de un diputado por la capital, nada más. Si eso se alcanzaba todos estaríamos contentos.

 Su caballo de batalla fueron los valores, la defensa de la familia y por supuesto que cuando vino la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y el presentó su férrea posición, el pueblo comenzó a verlo con buenos ojos e inició un repunte en las encuestas.

Llegaron las ilusiones y los sueños. El joven “David”, se enfrentó a los gigantes de:  Acción Ciudadana,  Liberación Nacional, la Unidad Social Cristiana, Republicano, Frente Amplio y al Partido Integración Nacional, que para ese entonces lideraba las encuestas y que todos afirmaban que pasaría a la segunda ronda. A todos los venció.

Solo que hubo un problema, la opinión consultiva de la Corte, le dio aire a Fabricio y lo mandó a la segunda etapa, pero en forma paralela oxigenó al candidato oficial que iba en  último lugar en las encuestas y a la postre aquello se convirtió en más que  un respiro. Terminó dándole vida, a tal grado que pasó también a la segunda ronda.

En esta otra parte del río, los temas de valores y de familia, así como lo de la Corte, ya no procedían, había que entrar a programas de gobierno, infraestructura, seguridad, ambiente, economía, plan fiscal y demás.

El pequeño “David” no lo estaba haciendo nada mal, en los debates salía airoso, pese a que su rival estaba más preparado académicamente que él.

Entonces lo atacaron por todo lado, le rebuscaban por aquí y por allá para ver que le podían encontrar, porque como decían los abuelos, “no tenía rabo que le majen”.

Y como no le hallaron nada, se fueron a buscar a su esposa, ahí encontraron videos, lenguas y manifestaciones propias de lo interno de algunas comunidades cristianas, audiovisuales que quizá nunca debieron subirse a las redes, porque fueron usados como comidilla para los “buitres”, que comenzaron a hacer burla de tales acciones, sin darse cuenta que su mofa a la postre fue contra el Espíritu Santo.

Debates van y debates vienen, el muchacho está peleando con hidalguía. Las encuestas lo siguen favoreciendo. Todo va bien.  Las ilusiones florecen, los corazones palpitan, parece que podría ser verdad. Estábamos muy cerca  por primera vez en la historia de Costa Rica, de tener un presidente cristiano.

La prensa, en su mayoría estaba en contra,  sobre todo, el triángulo formado por La Nación, su mano derecha el Semanario Universidad y Telenoticias.

Los tres estaban desesperados haciendo lo propio para detener la veloz carrera del “David” de nuestra historia. Había que impedir que matara al último gigante a quien pareciera que lo estaba acabando.

Pero vino la maldad de esas que se venden por esencia, y La Nación, el otrora gran periódico de Centro América, que ahora está dando sus últimos respiros  como medio impreso, por falta de pauta publicitaria, buscó un libro de un predicador ligado a Fabricio que hacía 25 años atrás había presentado una posición radical en contra de un ícono de la religión oficial: La virgen.

Eso fue un rudo golpe contra el pequeño “David”, que  a la postre no logró desmarcarse del pastor.  Pero había una  ventaja, ese periódico ya no tiene la circulación de antes, por lo tanto, el mensaje no había calado en toda la población y en las redes sociales, tampoco estaba causando impacto, por cuanto el nicho es muy diferente. Se podría decir que el mensaje no había permeado lo suficiente y no estaba consiguiendo sus objetivos.

Pero fue entonces cuando los malvados de la Coalición Costa Rica, (ala del PAC), financiados por el mismo partido, imprimieron miles de folletos donde pusieron la foto de Fabricio con Rony Chaves, con mensajes infames y mentirosos de lo que eventualmente se haría en contra de las tradiciones católicas en caso de llegar el Partido Restauración Nacional a la presidencia.

Esta documentación la repartieron en todas las comunidades del país y aun en las procesiones.

Esto sin duda fue el golpe letal. Tanto que había costado llegar nadando a la ribera para ahogarse en la orilla, no era justo. Y lo que se había ganado en todos esos meses, se perdió en tres días de invasión masiva en las casas y procesiones. 

La pelea contra el último gigante se estaba perdiendo.  Fuera del ring, los ochocientos mil y resto de espectadores no lo podían creer, el árbitro que a veces se sentía al lado del gigante, estaba a punto de dar el veridicto y así lo hizo. La batalla se había acabado a las 8:15 del domingo primero de abril.

Así íbamos llegando al final de la película. La religión y la virgen fueron los puntos decisivos de esta contienda, donde estábamos siendo observados por el concierto de las naciones, aunque no lo sabíamos.

Los costarricenses estuvimos tan concentrados en las elecciones de esta segunda ronda, que no nos dimos cuenta que el mundo estaba pendiente de lo que acontecía en este pequeño país, que pocas veces ha sido noticia a nivel del globo terráqueo, excepto por nuestra hazaña en el último mundial de fútbol.

Pero la prensa internacional, las agencias de noticias y los grandes medios de comunicación de mucho prestigio, dedicaron espacios para el debate, análisis y hasta editoriales para hablar de unas elecciones presidenciales de un país de América Central, donde el tema religioso era el foco de discusión en la sociedad para tomar una decisión. Algo poco creíble.

Los medios internacionales,  no podían entender como un tema relacionado con una virgen, podría decidir unas elecciones y le daban seguimiento a la noticia cada paso  para ver en que terminaría la película.

Al final ya usted sabe el desenlace. No sabemos si existirá en el futuro otro protagonista para una nueva producción de un “David contra unos  gigantes”, tampoco si alguien quisiera financiarla, si habrá quién se anime a distribuirla y menos se tendremos público para verla.

En el plano parlamentario,  de 4 diputados del bloque cristiano en la Asamblea Legislativa, se pasó a 14 legisladores, lo cual fue ya una excelente ganancia y eso se logró gracias al “pequeño David”.