Pérdida de confianza en el MEP

Dra. Fressy Andrade Ruiz /Psicóloga y Educadora/periodicomaranata.com/

 Los y las costarricenses nos acomodamos a la idea de que las personas que estaban a cargo de tomar decisiones importantes en materia de infancia y juventud en Costa Rica, particularmente desde el Ministerio de Educación Pública (MEP), velarían siempre porque las decisiones que se tomaran en materia de programas, alimentación que se brinda en comedores estudiantiles, elección de personal calificado, etcétera, sería siempre la mejor.

En la mayoría de los casos y aunque se dieran desaciertos, que son de humanos, hemos apreciado los logros que se han ido alcanzando a través de las décadas. Gracias a la visión de avanzada que mostraron los próceres de la educación costarricense y la voluntad de muchos gobiernos, se ha logrado que ese ejército de niños, niñas y adolescentes, de los cuales las actuales generaciones hemos sido parte y de la cual nos sentimos muy orgullosos, hallamos visto concretados nuestros sueños académicos.

Recordaremos a muchos de nuestros docentes, hombres y mujeres enérgicos y de un gran corazón, con especial cariño y la admiración típica que los niños y jóvenes son capaces de tener por adultos que representan un verdadero liderazgo.

 Vimos pasar por nuestra vida educadores que defendían la justicia, que infundían respeto por los valores patrios, que no permitían ni favorecían la burla, que se abnegaban por formar valores como la honestidad, la puntualidad y la honorabilidad. También existían excepciones que todos los podíamos identificar, ellos caían bien y eran populares, pero nada más. Vivimos seguros y confiados de la buena fe de las jerarquías.

Si embargo, hay un “algo” en la educación actual, particularmente en la educación de la sexualidad, que pareciera inquietar mucho a padres y madres, quienes, llevados por su instinto, por que han escuchado otras posturas distintas a las oficiales o porque investigaron, que consideran que la educación sexual que se les quiere impartir a sus hijos en las aulas no es de calidad y oculta un currículum que asocian con una ideología.

Algunas personas que han ostentado puestos públicos importantes en sus países como es el caso del Dr. Benigno Blanco, abogado en ejercicio, antiguo presidente del Foro Español de la Familia y ex secretario de Estado español, quien estuvo en Costa Rica en el mes de noviembre del 2017, ha dicho que la ideología de género si existe.  Y de la cual se declara franco opositor, por los intereses económicos que hay detrás de ella y porque va en contra de la familia como célula fundamental de la sociedad.[1]

En Costa Rica los padres representan a los hijos y las leyes les atribuyen ese derecho y deber, por medio de la patria potestad. Por tanto, así como la participación del Estado es importante, la de los padres no debería limitarse a la de simples proveedores. Son ellos los que han criado y mantenido a esas criaturas, los que todos los días lidian con ellos en las buenas y en las malas, y que, aunque se equivoquen, en la mayoría de los casos intentan dar lo mejor de sí a la nueva generación de nuevos ticos y ticas. Algo deben saber acerca de sus hijos (as) o algunas pretensiones merecen tener respecto a lo quieren inculcar a su descendencia, lo cual es un derecho también.

Solo un padre o madre verdaderamente irresponsable o perverso haría lo posible para dañar a sus hijos. Percibo que el espíritu que aún se respira en la mayoría de los hogares costarricenses, es el de cuidar a los hijos y supervisar que sus conductas se mantengan dentro de los límites razonables.

Como en todo, hay excepciones y cuando las familias no cumplen ese rol de amar y disciplinar a los hijos desde temprana edad, aumentan las conductas de riesgo y con ello, el descontrol social.

Los niños y jóvenes menores de 18 años se engloban dentro de un grupo conocido como “menores de edad” y son sujetos de una protección normativa especial. En un informe sobre la patria potestad elaborado por el Centro de Información Jurídica en línea (CIJUL), se establece lo siguiente:

“Es de naturaleza que ambos padres tengan el derecho de educar a sus hijos y es igualmente natural que los hijos tengan el derecho de ser educados por sus padres. Eliminar este atributo a la patria potestad, sin mayor justificación es ir contra la naturaleza…Negar estos atributos fundamentales a la autoridad parental es reducir la paternidad y las consecuencias de la filiación a lo biológico y lo formal”[2].

Si se mantiene esta postura por parte del MEP se relegaría el rol parental a lo estrictamente biológico y formal, cuando lo más significativo de la relación padres hijos, es el vínculo que existe entre ambos y del cual se desprende la necesidad de proteger y la de ser protegido. Aunque resulte exagerado o irrelevante para algunos, estos padres que se han manifestado merecen ser considerados y respetados en los sentimientos que están experimentando, así como que sus necesidades sean escuchadas y discutidas con seriedad por las autoridades, en lugar de deslegitimar su actuación peyorizando su gesto o sus palabras.

Hay un algo que late en el corazón de padres y madres costarricenses que ha creado desconfianza y ha fracturado la relación entre las jerarquías de gobierno y un buen sector de la ciudadanía. Para que vuelva la paz habrá que restablecer la confianza.

Ocupamos en Costa Rica que las diferentes opiniones sean respetadas y que haya más que intención, un verdadero espíritu de conciliación. Los jóvenes y los niños nos miran y nuestro liderazgo hoy no lo define quien tenga más poder sino el tomar en cuenta los unos las necesidades de los otros bajo la consigna del ganar-ganar.

[1] Blanco R, Benigno (2017). Conferencia Asamblea Legislativa, San José. Costa Rica.

2 Centro de Información Jurídica en Línea (CIJUL) – Convenio Colegio de Abogados y la Universidad de Costa Rica. La Patria Potestad: Término y Suspensión. 2009. Disponible en: https://cijulenlinea.ucr.ac.cr/portal/descargar.php?q=MjI1Ng