Pandemia en perspectiva escatológica…principio de dolores

Dr. Ronald Vázquez Montero, IRCU /

“Se levantará nación contra nación y reino contra reino, habrá pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares. Pero todo esto es solo principio de dolores” (Mateo 24:7-8)

“Sabemos que la toda la creación gime a una y a una está, con dolores de parto hasta ahora” (Romanos 8:22)

La gran pregunta que se está haciendo la gente hoy en diversos círculos y aun los no creyentes, es ¿será lo que está sucediendo el fin del mundo? El fin de la era, el fin de los tiempos o bien el anuncio de una tercera guerra mundial.

Algunos hablan de un nuevo orden mundial y de la Generación 5 G.

La estadística más reciente en cuanto al Coronavirus según el centro de recursos de la Universidad Johns Hopkins, nos habla de las siguientes cifras:  6.546,148 infectados, 388.326 fallecidos por esa causa y se encuentra en 218 territorios del mundo entero. Gracias a Dios por más del 50% de gente ya en recuperación.

Proliferan muchos comentarios proféticos y apocalípticos en el ambiente, sobre la pandemia.

En el texto de Mateo 24 nuestro Señor Jesucristo nos da una catedra de Escatología (palabra de origen griego, eskhatos, los últimos eventos o eventos del porvenir). 

Habla específicamente de dos conceptos “principio de dolores” y habla también de “aún no es el fin” incluso esta expresión se repite varias veces en este pasaje escatológico.

Nuestro Señor es enfático al expresar que antes que se de el fin de todas las cosas (que aun no acontecen, deben de darse otros eventos previos (leer todo Mateo 24) sobre el mundo entero, este sufrirá dolores de parto o principio de dolores.

La palabra griega es ODIN, que significa estar con dolor o sufrir retortijón de parto. 

Eso está aconteciendo en este momento en el mundo hay un dolor de parto por lo del COVID-19. 

Pero vea lo interesante que Romanos 8 menciona que la creación está con dolores de parto y espera la manifestación de los hijos de Dios.

La creación misma anhela que los hijos de Dios se manifiesten.

Nos espera a nosotros, la Iglesia, para ponernos de pie y tomar nuestro lugar. La creación no está esperando a una Iglesia cansada, distraída, adormecida o indiferente. La creación espera una iglesia misional que prevalece, que ora, que es poderosa, apasionada y profética.