Urk, la región holandesa donde nadie se vacuna porque confían mucho en Dios y el pescado

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Mientras que la mayoría de los ciudadanos holandeses ya se ha vacunado, existe un pequeño municipio del país que se niega a hacerlo, argumentando que Dios los protege de ésta enfermedad.

Urk es conocido como el municipio más pequeño de la provincia de Flevoland, en Holanda; caracterizado por la pescadería y las fuertes creencias religiosas de sus pobladores.

Esta región tiene su propia melodía, aquella que emiten las campanas de las numerosas iglesias establecidas a lo largo de sus 11 kilómetros cuadrados. Un sonido frecuente que se ha emitido durante la pandemia puesto que sus residentes consideran que no existe virus que les impida reunirse para adorar a Dios.

«No es que nos creamos mejores en Urk o que no queramos escuchar al Gobierno. Queremos obedecer, pero dentro de los mandamientos de Dios. Hacemos esto por la salvación de las almas de la gente. El contacto ha desaparecido, y no se tiene en cuenta el malestar psicológico del municipio», dijo Hessel Snoek, de la iglesia Sionkerk.

La mayoría de los pobladores profesan la fe cristiana de la rama calvinista, y ellos mismo han tomado la decisión de seguir congregándose, ya que ni el alcalde se ha esforzado por intervenir en el asunto.

Ferdinand Grapperhaus, ministro de Justicia, les envió un mensaje instándolos a guardar las normas de bioseguridad y así frenar el número de contagios.

«Pedimos a todos en Países Bajos, incluida la comunidad eclesiástica de Urk, que continúen haciendo un esfuerzo conjunto para combatir el virus», le pidió el político a la región y sus residentes.

Periodistas han tratado de acercarse a Urk para conversar y entrevistar a los ciudadanos, pero no han recibido más que maltratos. Uno de éstos trabajadores fue atropellado intencionalmente, mientras que un cámara en mano también fue violentado; los atacantes de ambos recibieron penas, aunque de servicio comunitario.

Estos holandeses en específico no confían en la prensa, por lo que obtener comentarios de ellos sobre su rechazo a las vacunas es bastante complicado, recopila El Confidencial.

Se sabe que la mayoría de los residentes de este municipio reniega acerca de la vacunación contra el covid-19, porque aseguran que el virus no es más que una gripe y que son un pueblo «bendecido, protegido por Dios»; otros creen que la clave de no infectarse está en comer mucho pescado.

Meses atrás, mientras en gran parte del país daba positivo en sus pruebas de coronavirus, Urk parecía intocable para la pandemia, pues no registraban casos. Ello se debía a que muchos de los pobladores tenían anticuerpos, pero más allá de eso, es porque casi nadie se somete a testes.

Mientras varios centros de asistencia especializados contra el covid-19 cierran por la falta de asistencia o uso en la región, las iglesias locales se llenan, pues el 95% de los 21.300 vecinos de Urk va a alguna congregación, ya sea por amor a la fe o tradición.

La realidad es que todos piensan lo mismo: Dios lo ha predestinado todo y la vacunación manipula el sistema inmunológico y el cuerpo y, por lo tanto, interviene en las acciones del Creador.