Un estudio en Dinamarca cuestiona la protección que dan los cubrebocas a los usuarios

Por  Gina Kolata / The New York Times /

Las mascarillas evitan que la gente transmita el coronavirus a otros, concuerdan los científicos. Pero un nuevo estudio no logró documentar la protección contra el virus entre quienes las usan.

Investigadores en Dinamarca informaron el miércoles que las mascarillas quirúrgicas no protegieron a quienes las llevaban contra la infección del coronavirus en un gran ensayo clínico aleatorio.

El estudio, publicado el miércoles en Annals of Internal Medicine, no contradijo la creciente evidencia de que los cubrebocas pueden prevenir la transmisión del virus de quien las usa a otros. Pero la conclusión desafía la opinión de que las mascarillas también protegen de contagio a quienes las usan, una posición respaldada la semana pasada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés).

Los críticos notaron rápidamente las limitantes del estudio, entre ellas que los hallazgos dependían mucho de que los participantes reportaran el resultado de su prueba y su comportamiento, en un momento en el que tanto el uso de cubrebocas como los contagios eran poco frecuentes en Dinamarca.

Las infecciones por el coronavirus se disparan en todo Estados Unidos, e incluso los funcionarios que se habían resistido a emitir órdenes para llevar mascarillas cambiaron de curso. Alrededor de 40 estados han implementado algún tipo de requisito de uso de cubrebocas, según una base de datos mantenida por The New York Times.

Anthony Fauci, el médico que dirige el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas ha defendido un mandato nacional de mascarillas, al igual que el presidente electo Joe Biden.

“No seré presidente hasta el 20 de enero, pero mi mensaje de hoy para todos es este: usen una mascarilla”, escribió recientemente Biden en Twitter.

Desde principios de abril hasta principios de junio, los investigadores de la Universidad de Copenhague reclutaron a 6024 participantes que fueron testeados previamente para asegurarse que no estaban infectadas.

A la mitad de ellas se les dieron cubrebocas quirúrgicos y se les dijo que los usara al salir de la casa mientras que el resto no debía usar mascarillas.

En ese momento, el 2 por ciento de la población de Dinamarca estaba infectada, una tasa menor que muchos lugares de Estados Unidos y Europa hoy en día. El distanciamiento social y el lavado frecuente de manos eran comunes, pero no las mascarillas.

Cerca de 4860 participantes completaron el estudio. Los investigadores tenían la esperanza de que las mascarillas redujeran la tasa de infección a la mitad entre los portadores. En cambio, 42 personas en el grupo de las mascarillas, o el 1,8 por ciento, se infectaron, en comparación con 53 personas del grupo sin cubrebocas, o el 2,1 por ciento, una diferencia no significativa estadísticamente.

“Nuestro estudio da una idea de cuánto se gana al llevar mascarilla”, dijo el autor principal, Henning Bundgaard, médico de la Universidad de Copenhague. “No mucho”.

Mette Kalager, investigadora del Hospital Telemark en Noruega y de la Escuela de Salud Pública de Harvard, se mostró persuadida. El estudio enseñó que “aunque podría haber un efecto simbólico”, escribió en un correo electrónico, “el efecto de usar una mascarilla no reduce sustancialmente el riesgo para los usuarios”.

Otros expertos no se mostraron convencidos. La incidencia de infecciones en Dinamarca fue menor de lo que es hoy en día en muchos lugares, lo que significa que la eficacia de las mascarillas para los usuarios puede haber sido más difícil de detectar, observaron.

Los participantes informaron los resultados de sus propias pruebas; el uso del cubrebocas no fue verificado de forma independiente, y los usuarios pueden no haberlo usado correctamente.

“No hay absolutamente ninguna duda de que las máscaras funcionan como control de la fuente”, al evitar que las personas infecten a otras, dijo Thomas Frieden, director ejecutivo de Resolve to Save Lives, una organización de salud pública, y ex director de los CDC que escribió un editorial en el que esbozó las debilidades de la investigación.

“La pregunta que este estudio fue diseñado para responder es: ¿funcionan como protección personal?” La respuesta depende de la mascarilla que se use y del tipo de exposición al virus que tenga cada persona, dijo Frieden, y el estudio no fue diseñado para desentrañar esos detalles.

“Una mascarilla N95 es mejor que una mascarilla quirúrgica”, dijo Frieden. “Una mascarilla quirúrgica es mejor que la mayoría de los cubrebocas de tela. Un cubrebocas de tela es mejor que nada”.

La conclusión del estudio contradice otras investigaciones que sugieren que las mascarillas protegen al usuario. En su reciente boletín, los CDC citaron una docena de estudios que encontraron que incluso los cubrebocas de tela pueden ayudar a proteger a su portador. La mayoría de ellos eran exámenes de laboratorio de las partículas bloqueadas por materiales de varios tipos.

Susan Ellenberg, bioestadística de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, observo que la protección que proporcionan los cubrebocas a quienes los usan tendía “en dirección de beneficio” en el estudio, inclusive si los resultados no tenían significancia estadística.

“Nada en este estudio me sugiere que sea inútil llevar una mascarilla”, dijo

Elizabeth Halloran, estadística en el Centro Fred Hutchinson para el Cáncer, dijo que la utilidad de las mascarillas también depende de la cantidad del virus a la que está expuesta la persona.

“Si le muestras este artículo a un proveedor de cuidados de salud que trabaja en una ala covid de un hospital, dudo que él o ella dirían que el artículo los convence de no llevar mascarilla”, dijo.

Pero Christine Laine, editora jefa de Annals of Internal Medicine, describió la evidencia anterior de que las mascarillas protegen a los portadores como débiles. “Estos estudios no pueden diferenciar entre el control de la fuente y la protección personal del portador de la mascarilla”, dijo refiriéndose al control de la propagación del virus a partir de una persona infectada.

Laine dijo que el nuevo estudio subrayó la necesidad de adherirse a otras precauciones, como el distanciamiento social. Las mascarillas “no son una bala mágica”, dijo. “Hay quienes dicen, ‘Estoy bien, llevo cubrebocas’. Tienen que darse cuenta de que no son invulnerables a la infección”.