Introducen un chip en el cerebro para superar el mal de Parkinson

Fuente:  Itongadol /

¿Qué pasaría si se pudieran reemplazar las partes defectuosas del cerebro, como aquellas relacionadas con el mal de Parkinson o la epilepsia? Ese es el objetivo que se propone el profesor Matti Mintz, junto con un equipo de científicos de la Universidad de Tel Aviv y de la Unión Europea.

Mintz, profesor de psicobiología, busca reemplazar pequeños circuitos dañados del cerebro, gracias a un chip electrónico desarrollado para restaurar el funcionamiento normal de este órgano. Para esto, Mintz investiga en principio un circuito del cerebro que controla el aprendizaje motor a un nivel básico, junto a un grupo de especialistas en ingeniería.

“Empezamos con un circuito que resulta bastante sencillo de comprender, pero que a la vez es lo suficientemente complejo como para tener funciones cognitivas y es capaz de aprender”, afirma. Mediante este circuito específico, el cerebro aprende a establecer el momento justo para llevar a cabo diversas funciones motoras basadas en estímulos visuales y auditivos.

“Nuestro objetivo consiste en corregir disfunciones cerebrales mediante un chip de silicona que funciona tan bien como un circuito normal”, explica Mintz.

Mediante electrodos, los investigadores registran la actividad del cerebro partiendo de la información que recibe el circuito dañado y lo transmite a la salida de éste, con lo que se establece una conexión entre los circuitos sanos del cerebro.

Por más de que esta tarea parezca sencilla, de hecho resulta tan compleja que muchos científicos dudan de que se pueda llevar a cabo. Sin embargo, Mintz está convencido de que se podrá alcanzar este objetivo y de que las aplicaciones prácticas de esta investigación podrían incluir tratamientos definitivos para el mal de Parkinson así como otras enfermedades neurodegenerativas.

“Esto no se va a dar en los próximos siglos, sino en una década o dos”, concluye. “Resulta dudoso que circuitos hechos por el hombre alguna vez reemplacen las áreas que controlan las funciones cognitivas complejas, como el lenguaje, pero creemos que efectivamente van a ser de gran utilidad cuando se trate de controlar funciones básicas y procesos motores. Vamos por buen camino.”