¿Quién establece el sexo en las personas y para qué?

Elí Garro Valerio /

¿Quién creó al hombre y la mujer? Dios el creador de todo lo que existe en el universo; creó el varón y la hembra; y establece los principios y valores que rigen el amor, el comportamiento y las relaciones humanas, así escrito en la Biblia. De esta manera, crea el sexo y la reproducción de la raza humana entre el hombre y la mujer, en el sagrado vínculo del matrimonio.

En Génesis 1:27-28 leemos; “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: fructificad y multiplicaos;..”. Es un privilegio ser creados a imagen y semejanza de Dios, con el sexo y Su propósito bien definidos y establecidos. Dios no solo creó el sexo sino que creó las condiciones en la familia para el crecimiento y desarrollo de los hijos e hijas, regidos por su Palabra.

Con este fundamento y la vívida experiencia del desarrollo de los niños y niñas, debemos indicar que la sexualidad es un pilar fundamental en el desarrollo integral de estos. El vínculo que se establece entre la madre y su hijo(a), durante los nueves meses de gestación y los primeros años del desarrollo, crea un fuerte ligamen emocional, físico y alimentario, entre ambos, que tiene influencia en el desarrollo social y emocional del niño y niña, muy necesario para construir familias sanas y conectadas afectivamente.

En esta misma dirección, una de las vivencias maravillosas, importantes y valiosas en la vida de los niños y niñas durante su período de crecimiento, es experimentar su desarrollo físico, sexual y emocional, que precisamente le permite ubicarse y consolidarse en su papel de hombre o mujer, sin necesidad de guiarlos hacia experiencias externas. Esta vivencia es fundamental y necesaria, porque es su desarrollo interno, íntimo y propio, en relación con el entorno, incluida la relación con sus hermanos, compañeros y amigos de ambos sexos. Esta vivencia y experiencia de su realidad es sumamente enriquecedora, hermosa y gratificante, para consolidar mental, física y emocionalmente su sexo, de hombre o mujer, como se establece en la Palabra de Dios.

Papel fundamental juega en esta etapa de la vida el crecer, ser guiado y modelado, por el padre y la madre en matrimonio, también regido por los valores y principios bíblicos. Esa vivencia con el padre y la madre, que los instruyen y que ubican a sus hijos e hijas en la familia y en la sociedad, es la mejor preparación para el futuro ciudadano y el matrimonio entre el hombre y la mujer. Para fomentar ciudadanos -hombre y mujeres- saludables, espiritual, intelectual, emocional y físicamente, tal como fueron diseñados y creados por Dios.

Pero contrario a lo creado y establecido por el Creador de la raza humana y de todo lo que existe, muchos sectores sociales practican y promueven los matrimonios entre personas del mismo sexo, en total oposición a los principios y valores bíblicos. Como parte de estos movimientos, están impulsando las Guías Sexuales en la educación de nuestros hijos e hijas, que los extraen de su realidad y de los propósitos de Dios; y les abren el abanico de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, como se indica en el glosario de las páginas 66 y 67 de las citadas Guías.

En la Biblia también se nos informa sobre la situación de las personas que promueven valores, principios y actividades contrarias a las establecidas por Dios, y concretamente aplicables a los y las que promueven las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y las Guías Sexuales, ya citadas anteriormente. Dios el creador, es todo poderoso, todo lo sabe y está en toda parte y lugar, es el principio y el fin, -el alfa y el omega-; es sobrenatural y divino, y sobre todo nos ama a todos, Su esencia misma es el amor. Pero el hombre y mujer, natural, finito, apenas conoce una ínfima parte de lo creado por Dios, no posee nada, nace sin nada y se va sin nada; en un acto de soberbia y prepotencia, se atreve a cambiar lo establecido por Dios. Impulsan matrimonios entre personas del mismo sexo y les dicen a los padres y madres de familia, nosotros vamos a enseñar a sus hijos en materia de sexualidad, bajo sus propios criterios y creencias, arrogándose una delicada tarea y la respectiva responsabilidad, que le corresponde tan sólo a los padres y madres de familia.

La Biblia indica que las personas que actúan en forma contraria a los principios y valores de Dios, en su necedad y vanagloria e insensibles, están en tinieblas, con un corazón duro y sabios en su propia opinión, veamos Efesios 4:17-19,”… andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza”. También escrito está en Lucas 6:39. ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?, y en Juan 12:35, “el que anda en la oscuridad no sabe adónde va”.

Como está escrito en la Biblia, el hombre y la mujer cosechará lo que siembra y un día se cumplirá Su Palabra, así está escrito para las personas que se apartan de Dios y confían en el hombre, como se indica en Jeremías 17:5, “Así ha dicho el Señor: Maldito el hombre que confía en otro hombre; que finca su fuerza en un ser humano, y aparta de mí su corazón”. Además, establece la diferencia entre sembrar según los principios bíblicos y los principios de la naturaleza de pecado, veamos Gálatas 6:7, “No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna”.

Mi oración para que el Señor extienda su misericordia en toda persona que piensa y actúa contrario a los principios y valores bíblicos; y que se cumpla lo escrito por Él, en Proverbios 3:5, “Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar”; en el nombre de Jesucristo, amén.