Posición timorata y abusiva en la Asamblea Legislativa

Licda. Gloria Navas / Abogada/

 Como si no estuviéramos mal, ahora unos cuantos diputados adoptan la bandera del secretismo para votar por la “no reelección” de un magistrado de la Sala Constitucional.  No sólo demuestran un “pendejismo” lesivo, como lo calificarían nuestros abuelos (y bisabuelos), sino que pretenden darnos la espalda a nosotros, los ciudadanos, los que los pusimos ahí no para discursos inútiles ni timoratos, de ocultismo nefasto, sino para que actúen con hidalguía y transparencia. 

El Poder Judicial es la columna fundamental en la que se sustenta nuestro sistema democrático por cuanto es el que controla y decide sobre la constitucionalidad de las normas y resuelve conflictos con carácter de cosa juzgada. Cumple el principio -aunque a veces a medias- de justicia, pronta, cumplida, sin denegación y de conformidad con las leyes (Art. 41 constitucional). No es perfecta y ella tiene sus ojos vendados para ajustarse al principio de imparcialidad. 

Pero nosotros los gobernados no somos ciegos ni queremos serlo y no lo estamos haciendo,  sobre todo en estos tiempos de crisis. La democracia es participativa y nuestras voces deben ser escuchadas: ¡No al secretismo deleznable señores diputados! Están ustedes obligados a rendirnos CUENTAS CLARAS DE SUS ACTUACIONES. 

Ustedes no son los dueños del poder y deben actuar conforme a nuestra voluntad y no sujetos a prácticas muy peligrosas para esconder sus posiciones las que no nos agradan.

La integración de la Sala Constitucional es sagrada como lo es igualmente la independencia judicial.  Los de los “secretos” parecen ser los que quieren torcerle el brazo a la dama justicia para fines de dirigir, según sus intereses muy particulares, el pronunciamiento jurisdiccional al mejor estilo de las dictaduras.  ¿Qué les pasa que han perdido el norte? 

No tienen idea de lo que cuesta forjar la cultura jurídica de un magistrado y sobre todo del tribunal constitucional costarricense. Déjense de esas amenazas indebidas y actúen con valentía, con la cara de frente a la ciudadanía y hagan buen uso del poder que ha sido depositado, NO CEDIDO, a ustedes. 

Cuando ha habido necesidad de remover como el caso histórico de Celso Gamboa, se le dio incluso el chance de hablar.  El corrupto salió de la esfera de la justicia como era de esperar porque de lo contrario nos hubiéramos levantado en una huelga nacional verdaderamente política no a causa de intereses particulares, sino de la nación entera.

Ahora señores, de nuevo, a ponerse las pilas de la transparencia.  No comemos cuento ya.  La paciencia se nos agota.  El reto ciudadano está listo.