Manasés de Judá: “El Rey que alcanzó el perdón divino”

Prof. Jorge Castro /Servidor de Jesucristo /

-Manasés fue un rey de Judá que gobernó entre (697 y 642).
-Predecesor de su padre, el gran Rey Ezequías.
-Perteneciente a la dinastía y a la casa del rey David.

Manasés siguió una política religiosa totalmente opuesta a la forma ortodoxa de su padre el rey Ezequías. Ya que su padre trató de honrar a Dios con todas las fuerzas de su corazón y dio ánimo al pueblo de confiar plenamente en Dios.
Dice la palabra que, Ezequías puso capitanes de guerra sobre el pueblo y los hizo reunir en la plaza de la puerta de la ciudad y habló al corazón de ellos, diciendo: Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él. Con él es el brazo de carne, mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de su Rey ya que el mismo fue un reformador y un hombre que luchó por agradar a Dios. 

La Biblia declara en el libro de los Salmos capítulo 19 versículo 7al 9-que: La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo… Hermosa palabra digna de ser leída y entendida.

Volviendo de nuevo a nuestro relato, no así su hijo cumplió cabalmente a los designios de Dios.

Manasés hijo de Ezequías, no fue capaz de cumplir esta palabra, pues toleró los cultos y costumbres asirias, incluso en el Templo de Jerusalén, donde Dios prometió que su presencia estaría para siempre en ese lugar Dios mismo decide apartar de allí su presencia tal y como se lo había prometido al Rey Salomón hijo del Rey David.

I Reyes 9 :3 al 9, leer en detalle: De esta manera Manasés, irrespetó los mandatos y designios divinos y los cambió por elementos sincréticos contrarios al verdadero culto al Dios de Israel, incluyendo la evocación a los muertos y los sacrificios de niños, la brujería y los sacrificios en los lugares altos que su padre Ezequías había eliminado lo que suscitó las protestas de los profetas, que le anunciaron el castigo Divino. 

 Fue bajo su reinado que murió el profeta Isaías, aserrado durante la persecución provocada por este rey, a lo cual parece referirse Hebreos:  11:37.

Manasés fue aprisionado cumpliéndose así la profecía dada a su padre Ezequías por el mismo profeta Isaías. De esta manera fue torturado por los asirios. Un pueblo indomable, en el norte de Mesopotamia, hacia el año 1250 antes de Cristo.

Posteriormente lo confinaron por años en un calabozo, donde dice la palabra se acordó,(Jah) “Se acordó del Dios de su padre”(Hasta entonces) ya que por sí mismo, nunca existió una relación de amor delante del Único, Fiel y Verdadero Dios, sino que se dedicó a hacer todo lo contrario a la enseñanza y buen ejemplo de su padre, sin embargo, no hay duda que tenemos un Dios clemente y misericordioso y a causa de este Dios y de sus clamores fue liberado y no solamente liberado, sino que alcanzó el favor de Dios; buscó la redención de Jehová, el Dios de Israel, quien por sus ruegos y súplicas, lo perdonó, pudiendo así recuperar Manasés el trono de Judá y volviendo al verdadero  culto y restauración de todas las cosas como fueron en el tiempo de su padre, no igual pero similares…

Para los cristianos modernos, Manasés es un ícono del perdón divino, de donde surge la tradicional plegaria oración de Manasés, ya que tras ser uno de los reyes más sanguinarios y paganos de los judíos, se le perdonó e incluso fue enterrado en la ciudad de David, panteón solo reservado para los reyes fieles, con lo que se deduce que Dios lo perdonó completamente.

Podríamos seguir y no terminaríamos esta misiva, mas con la ilustración anterior deseo manifestar el deseo de que por su propio bien y esto no es una amenaza sino una exhortación en el amor de Jesucristo, se vuelva al Dios Todopoderoso y no endurezca su cerviz, y reciba el consejo del altísimo a través de este humilde servidor.
Sí…le escribo a usted, presidente de la República señor Carlos Alvarado, porque como el Señor Jesucristo le declaró al apóstol Pablo camino a Damasco cuando perseguía la fe cristiana…”Dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Para aclararle la Palabra), no pelees contra Dios y contra su pueblo. Como ya varios hombres de Dios se lo han venido diciendo. Para que no se vuelva sobre usted el proverbio: “EL HOMBRE QUE AL SER REPRENDIDO SE VUELVE TERCO, DE REPENTE Y SIN REMEDIO VENDRÁ SU QUEBRANTO.

Señor presidente, el pueblo de Costa Rica ha sido muy maltratado en los últimos 10 gobiernos que a usted le anteceden. Y no merece más oprobio de hombres y mujeres sin decencia y sin escrúpulos, que quiere dañar como siempre la parte obrera, la más pequeña.

¿Por qué no toca a los que tiene los grandes pluses y deja ensañarse con los que menos pueden empobreciendo cada vez más nuestra nación?
Por favor y en el nombre de Jesucristo, señor presidente, humíllese y deje de mirar al pueblo de Costa Rica por encima de sus hombros como si fuese inferior…porque le cuento y esto no es sorpresa y usted tampoco lo ignora, el pueblo está cansado.

 Y si ya tiraron los portones de la casa presidencial no quisiéramos que se llegue a más.
El libro del profeta Miqueas en el capítulo 6, le pide al hombre 3 cosas y en su orden declara:1-Hacer Justicia 2-Amar Misericordia y 3-Humillarse delante de tu Dios.

Vuélvase al Señor, el cual tendrá misericordia de usted de su familia y pase a la historia como uno de esos reyes, antiguo testamentarios, a los cuales se les encendió fuego en su honor y los sepultaron con grandes honores en la tumba de los reyes, si de algo le sirve, viaje a El Salvador y vea la maravilla de gobierno que está haciendo su homólogo el presidente de el Salvador, Nayib Bukele, quien al empezar su gobierno hizo pacto con el Señor poniendo su país y su mandato en sus manos.
Que Dios Todopoderoso lo guíe señor presidente  y le ayude a hacer un gobierno más firme, limpio y soberano, con verdadera justicia social la cual lamentablemente se perdió hace ya muchísimos años.