El don de la felicidad durante el embarazo

Dra. Adriana Golcher Ugalde / periodicomaranata.com/

Es bien conocido que el alcohol, el tabaco y una mala alimentación inciden negativamente en la gestación, ahora la ciencia ha ido más allá y ha descubierto que las emociones de la madre durante el embarazo también desempeñan un papel esencial en el desarrollo de bebé. 

García, A. (2014) apunta que la tensión emocional de la madre durante el embarazo puede afectar al desarrollo del nuevo ser.  Las madres que se encuentran viviendo situaciones emocionales difíciles, transmiten al feto emociones o sentimientos de inquietud e irritabilidad.

Diversas teorías del desarrollo reconocen la estrecha relación existente entre el desarrollo psicológico y el desarrollo biológico, factor que ha permitido concluir como en casos de una difícil situación familiar, una relación entre los progenitores complicada o posibles problemas económicos, afectan a la madre directamente e indirectamente al bebé en gestación a través de ella. Así pues, como bien afirma Morales (2014) “cuando la madre alberga pensamientos de rechazo respecto al feto, el sistema nervioso fetal graba la programación del rechazo”.

Dado lo anteriormente expuesto nace la importancia de procurar el don de la felicidad en las madres embarazadas. La felicidad como tal es un concepto polisémico ya que tiene diversos significados filosóficos y no filosóficos de manera que no existe una sola definición del concepto de felicidad, sino que es posible encontrar múltiples significados de dicho vocablo.

Etimológicamente felicidad significa sentirse satisfecho, dichoso y contento.  Procede del latín “felicitas” que significa  fortuna, placer, alegría, buena estrella, buen destino.  Es importante aclarar que el término “felicitas” procede a su vez del adjetivo “félix” que significa fecundo, fértil, productivo, fructífero, próspero, bienaventurado, afortunado, feliz, dichoso.  Todas estas palabras son adjetivos utilizados cuando se hace referencia a mujeres en estado de embarazo.  Siendo “bienaventurada, favorecida” de las palabras que a nivel religioso resaltan de la escritura de la Biblia en el pasaje donde se puede leer la anunciación del Arcángel Gabriel a la Virgen María cuando le da la noticia de que será la madre del Mesías. 

“En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David. El nombre de la virgen era María. Cuando entró a donde ella estaba, dijo: ¡Te saludo, muy favorecida! El Señor está contigo”

El embarazo supone un periodo en el que los cambios biológicos, cognitivos, sociales, emocionales, etc.; aparecen en una mayor proporción en comparación con otras etapas de la vida, provocando un reajuste emocional.  Aunque no sea realmente percibido por la mujer, durante el embarazo, esta se encuentra en un estado de alerta o de búsqueda de seguridad que se puede traducir como un estado de supervivencia esencial para la conservación de la especie. Durante la gestación aumenta la vulnerabilidad física de los mamíferos, siendo el ser humano un mamífero, se ha desarrollado esta cualidad como defensa y protección de posibles depredadores. (Odent, M. 2009)

Según explica la doctora Natalia López en su artículo Comunicación Materno Filial en el Embarazo, las hormonas producidas en la gestación inducen en la mujer un intenso proceso neurobiológico natural que configura lo que se conoce como “el cerebro materno”.  Durante este proceso el cerebro de la mujer cambia, estructural y funcionalmente como respuesta a las consignas básicas que recibe del bebé en gestación.  El vínculo materno filial se refuerza con el parto y la lactancia donde el contacto cuerpo a cuerpo potencia los circuitos neuronales más fuertes de la naturaleza.

En el libro “Preguntas de Madres y Padres” escrito por los pediatras y expertos en neonatología el Dr. Ernesto Plata y el Dr. Francisco Leal (2006) hacen especial énfasis en que las conexiones neuronales, “necesitan más que aminoácidos y grasas; para funcionar necesitan estímulos psicosensoriales como luz, sonido, caricias y diálogo, lo cual genera innumerables efectos en el desarrollo y crecimiento del nuevo ser”.  Detallan que existen efectos a largo plazo de la vida emocional que se producen desde el embarazo. Se dice que la relación del estado emocional de la mamá impactará de forma positiva o negativa en la personalidad que el niño tendrá. Se observa que las mujeres que tuvieron embarazos no deseados donde resentían el estar embarazadas y no sentían conexión con el bebé, estos niños posteriormente sufren dificultades emocionales. Las hormonas liberadas por el cuerpo de la mamá, relacionadas con las emociones, atraviesan la placenta y le llegan al bebé afectando sus emociones de manera directa. Cuando un bebé se expone a las catecolaminas (hormonas del estrés) estas afectan el sistema nervioso provocando que el bebé sobre reaccione a los estímulos, lo que posteriormente se ha relacionado con muchos trastornos gastrointestinales y cólicos.  Incluso, existe una relación entre un estado de estrés intenso en la mujer embarazada y el riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer del bebé.

Asimismo, los niños cuyas madres han experimentado embarazos deseados son emocionalmente saludables. Lo cual se respalda en los estudios realizados por el biólogo celular Bruce Lepton (2001) quien refiere que las células están dirigidas por percepción del ambiente desde que comienza la vida.  Si estas perciben que el ambiente es seguro funcionan para crecer, pero si por el contrario perciben que el ambiente no es seguro van a funcionar para sobrevivir.

Morales (2014) indica que la concepción se da en cuatro esferas, la física, mental, emocional y espiritual. Siendo la esfera del embarazo emocional la que está ligada a las emociones que genera dicho estado.  Si la madre se encuentra bien y a gusto con ella misma, será capaz de dar al bebé y al proceso que está viviendo una bienvenida cálida y afectuosa

El prestigioso ginecólogo francés, Michael Odent (2007) habla en su libro La vida fetal, el nacimiento y el futuro de la humanidad, sobre la función de las emociones positivas durante el embarazo, indica que la función de la alegría en el embarazo es proteger al neonato de las dañinas hormonas del estrés, la influencia  de un embarazo vivido con altas dosis de felicidad se percibe aún durante las etapas de la adultez, lo que permite concluir que una gestación feliz es necesaria para transmitir generacionalmente el don de la felicidad.  Este especialista resume en tres recomendaciones el tratamiento para las embarazadas: sé feliz, canta y come sardinas.  Lamentablemente es muy poco probable encontrar una prescripción médica que sugiera buscar la felicidad.

La Programación Neurolingüística (PNL) es considerada el arte y ciencia de la excelencia personal. Se dice que es un arte desde el punto de vista que cada uno le imprime su marca y estilo propio, se hace uso de la lingüística para ordenar los pensamientos y conductas de cada quien, escogiendo como programar las propias ideas y acciones con la mirada puesta en alcanzar los resultados deseados.  Este es el punto de encuentro entre la felicidad y la PNL.  Considerando la PNL como una habilidad práctica con la cual se puede crear los resultados tan anhelados se concluye que por medio de las técnicas adecuadas es posible trabajar en construir pensamientos positivos que estimulen un ambiente emocional, mental y personal que permita alcanzar y vivir el don de la felicidad durante el embarazo.

La PNL y el Coaching son claves para trabajar el cambio vital al que se enfrenta cada mujer en estado de embarazo y los miedos que surgen de dicho proceso.  También permite trabajar creencias y valores que hacen posible que la madre gestante logre sobrellevar este proceso.