Contradicciones de la Alianza Evangélica y la participación de cristianos en política

 Olman Rojas / Periodista /Pastor Iglesia Bíblica Pentecostal Nuevo Pacto /

 Hace unas semanas, en un medio de prensa de circulación nacional salió publicado un reportaje que hacía referencia a unas declaraciones del nuevo presidente de la Alianza Evangélica Rigoberto Vega.

En esa ocasión, quien tomó las riendas de la Federación aseguró textualmente que “Nosotros no creemos que como instituciones eclesiásticas debamos tener ningún tipo de participación en política electoral o partidista. Eso es algo que no debe ser competencia propiamente de la iglesia. La iglesia no debe involucrarse”.

Vega además aseguró que “ahora sí”, no quiere que las iglesias sirvan como “botín político” de nadie y recomendó que quien quiera ser candidato a alcalde en las futuras elecciones, debe dejar el rebaño eclesial y dedicarse solo a la política, así mismo, aclaró que la Federación “no es como un vaticano” que da directrices y se cumplen.

Estas palabras toman por sorpresa a la iglesia cristiana de Costa Rica, no solo por lo desatinadas de las mismas, sino que, además, al parecer no concuerdan la realidad de las prácticas de la Alianza Evangélica quien dice “Ahora sí”, pero todos nos preguntamos ¿Por qué antes no?

Ante tan desafortunadas declaraciones y compartiendo del tema con pastores amigos de muchos años, tal pareciera que este tema no ha caído nada bien. Incluso, ministros han asegurado que no existe coherencia en la Federación Alianza Evangélica para pedir tales cosas, luego de que la política y la iglesia cristiana han caminado de la mano para muchos temas, tanto partidarios como políticos por años.

Y no vayamos muy lejos, tan solo hace unos pocos días Casa Presidencial pidió la ayuda e intervención de la Federación Alianza Evangélica, para intermediar en la convulsa situación de descontento social que vive Costa Rica en los últimos meses.

Al encuentro acudieron pastores, miembros de la Federación y quien fuera presidente de la Alianza hasta marzo pasado, don Jorge Gómez. Nota: (Ya la Alianza Evangélica había tenido semanas atrás al presidente de la República Carlos Alvarado en una de las reuniones pastorales).

Pero esta no es la primera vez que la Alianza se contradice en sus palabras y hechos; y es que como si fuera ayer, la iglesia cristiana del país y los costarricenses recuerdan como la Alianza Evangélica, en televisión nacional le dio su adhesión al entonces candidato a alcalde por el partido Liberación Nacional Johnny Araya. Como diría Abel Pacheco “A caray, que curioso”.

Otra contradicción que llama la atención fue que el año pasado (2018), en medio de la discusión de una moción para pedirle al presidente de la República que no firmara la norma técnica sobre el aborto, una tropa de miembros de la junta directiva de la junta directiva de la Alianza Evangélica llegó a los pasillos de la Asamblea Legislativa para rogarle a los diputados que apoyaran la moción, incluso, hubo un momento tenso cuando Gómez y Vega encararon a un diputado de Liberación Nacional para que votara a favor la moción.

Es acá donde de nuevo surge la duda ¿entonces? ¿no es que la Alianza Evangélica y sus agremiados no necesitan de hombres y mujeres en puestos políticos? La respuesta contundente es Sí. Con los argumentos expuestos nos encontramos de frente con la realidad de que efectivamente tanto la iglesia necesita de la política, como la política necesita de la iglesia evangélica.

Lo que sucedió en el escenario nacional en las pasadas elecciones a diputados y presidentes 2018 demuestran que hoy más que nunca hombres y mujeres, cristianos, de valores y principios ocupan participar de lleno en la realidad política nacional, no solo para ser candidatos a presidente o diputados, sino que hoy más que nunca Costa Rica necesita de hombres y mujeres cristianos trabajando en las comunidades y gobiernos locales.

No entendemos  cuál es la lectura espiritual y política que hace el presidente de la Alianza Evangélica con sus imprudentes declaraciones, pero quienes estamos adentro, participando con la Asamblea Legislativa y viendo el accionar de gobierno, conocemos la realidad de las cosas y el panorama no promete ser alentador.

Existe una guerra declarada por parte de los partidos progresistas y su profundo deseo de destruir todo lo que sea fe, vida, valores y principios. Prohibirle a los cristianos participar en política simplemente atenta contra la democracia y transgrede las luchas que tradicionalmente la iglesia ha tenido en contra de cierre de templos, matrimonio homosexual, fecundación in-vitro, aborto, ideología de género, familia y muchos otros temas más.

Ahora bien, yo pregunto, ¿a cuáles intereses responde el señor Vega y la Alianza Evangélica? ¿Qué hay detrás de que “ahora sí” no se incluya los temas políticos en la coyuntura eclesiástica? La duda queda en el aire y usted querido lector hará sus deducciones.

Lo cierto del caso es que mientras en la Alianza Evangélica se pronuncia para que no se hable o participe de política en las próximas elecciones a alcalde, lo cierto es que nuestros jóvenes son bombardeados en adoctrinamiento progresista desde las aulas de colegio y universidad todos los días.

La Biblia nos llama a orar por nuestros gobernantes, pero vaya que como cristiano sí que me cuesta orar y bendecir a quienes día a día quieren maldecir nuestro país, destruir los valores y a la familia.

Pregunto ¿es en serio? ¿será mejor tener gente sin principios ni valores en el poder, antes que elegir por gobernantes con temor de Dios? Que peligroso que la Alianza Evangélica nos llame a abandonar nuestras luchas, sobre todo momentos donde nuestro país más ocupa de nuestro nuestro apoyo.

Correo : olmanr506@gmail.com

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