Navidad: Nacer de nuevo

Lic. Elí Garro Valerio/ Artículista/

 El verdadero significado de la navidad, es que Jesucristo desea que entres al reino de Dios.

 En Navidad celebramos el nacimiento del Niño Jesús; la venida de Jesucristo al mundo con un propósito muy especial: nuestra salvación, su salvación y la mía, así está anunciado en la Biblia; para hacer efectivo este regalo es necesario que nazcas de nuevo; recordando que la salvación es por gracia de Dios y no por obras. Así fue anunciado Su nacimiento: “Y se les presentó un ángel del Señor y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: “No temáis, porque yo os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor”; San Lucas 2:9–11; Jesucristo es la esperanza del mundo. ¿Él es tu esperanza de salvación y vida eterna?

Es necesario tener un encuentro personal con Jesucristo, es decir nacer del agua y del Espíritu para tener vida eterna en la gloria de nuestro Padre Celestial, así está escrito en Juan 3:5, “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. Cómo vemos existe un pronunciamiento concreto y cierto, la verdad de Dios en las Sagradas Escrituras y no se puede alegar desconocimiento. ¿Usted ya nació de nuevo, entrarás en el reino de Dios?

Cuando la persona nace del agua y del Espíritu, se convierte en un(a) hijo (a), pasa a ser parte de la familia del Señor, tu nombre estará escrito en el libro de la vida y tienes acceso a la morada que el Padre tiene para todos los nacidos de nuevo. Así podrás deleitarte en el Señor, te gozarás y regocijarás en Él.

Cuando has nacido de nuevo y venga tu momento de partir de este mundo terrenal, podrás escuchar la voz de bienvenida del Señor: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Pero sí no has nacido del agua y del Espíritu y enfrentes el juicio de Jesucristo, tu destino será la muerte eterna en el lugar de tormento. Escrito está en 2 Corintios 5:10, “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”.

Porque inevitablemente todos nosotros (sí usted también) enfrentaremos el juicio de nuestro Señor. Ya que “Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga”. Mateo 13:41-43. En ese acontecimiento darás cuenta de todos tus actos y aún de tus palabras: “Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado”, Mateo 12:36.

Invitación cordial a meditar en esta navidad y a nacer de nuevo, a recibir el Espíritu Santo de Dios y hacer Su voluntad para tener acceso al reino de Dios, porque “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”, así nos dice nuestro Señor en Mateo 7:21-23.

La salvación es el más grande regalo de Dios para tí, por tanto tienes un motivo muy especial para recibir las bendiciones del Señor y celebrar esta Navidad. Para hacer efectivo este maravilloso regalo rinde tu corazón, tu mente y todo tu ser al Señor. Clame a Jesucristo y es su promesa que Él te responderá, cuando te arrepientas y sigas en obediencia los mandamientos del Señor; así nos dice su Palabra en Hechos 2:38; “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”.

¿Usted ya nació de nuevo, entrarás en el reino de Dios?  Medita, “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”, Eclesiastés 12:13; ésta es una suprema decisión, la más importante ya que trasciende tu vida terrenal y te asegura estar donde está Jesucristo, en el Reino Celestial. Mañana puede ser demasiado tarde, al despuntar el alba, tu cuerpo puede estar en la cama y tu alma en el lugar de fuego eterno. Jesucristo te invita en esta Navidad a nacer de nuevo: “NACER DE AGUA Y DEL ESPIRITU” y entrar en su Reino.

 Elí Garro  es autor del libro “Hijos con valores espirituales y morales”.