Se nos fue un general del Reino

Róger Murillo/periodicomaranata.com/

José Roberto Bonilla Orozco, más conocido como el “Apóstol Bonilla”, partió esta mañana en el Hospital San Juan de Dios,  a la presencia de Dios, después de dos meses y quince días de batallar contra una afección pulmonar.

Todo comenzó tres meses atrás cuando le dio una fuerte gripe, que luego se convirtió en infección, que afectó uno de los pulmones, lo cual lo llevó al quirófano, donde se le amputó dicho órgano en forma parcial. Después de  esta cirugía, todos los exámenes salieron bien, incluyendo las placas del tórax.

“Fue algo repentino, se suponía que pronto le iban a dar la salida. La enfermera que lo ayudó a bañarse hoy viernes como a las siete de la mañana, lo encontró muy bien, nos contó que después de eso, él regresó a su cama y se quedó dormido. Ella fue a traer unos medicamentos y cinco minutos después, cuando regresó, ya no contestó…había partido con el Señor”, expresó su hija Cristal en una conversación con periodicomaranata.com

Sus enseñanzas fueron profundas y cargadas de unción.

Familia y ministerio

El pastor Roberto Bonilla de 57 años de edad y 38 de ministerio, estuvo casado con Susana Solano, con quien procreó a Katherine, Cristal, Samuel y Yisrael.

Don Roberto, quien fundó el Centro Internacional Moriah en las cercanías de la Estación al Pacífico -San José, Costa Rica- desde hace 22 años, también creó el Yeshiva Universitaria Yeshua, un centro de formación bíblico online.

Visionario, profundo en la Palabra, carismático al predicar y con una unción muy especial, el “Apóstol Bonilla”, tuvo influencia en un sin número de líderes en toda América Latina, donde era invitado con mucha regularidad.

Roberto Bonilla, siempre fue un fiel colaborador de la obra de Dios.

Amante de la cultura judía

 Bonilla disfrutaba mucho de la cultura judía, de hecho, era un autodidacta que había aprendido las bases elementales del  hebreo, suficiente como para traducir algunos pasajes completos de la Escritura original, lo cual utilizaba dentro de sus enseñanzas

Paralelo a eso, le gustaba las vestimentas, danzas y fiestas hebreas, pero sin caer en una posición judío mesiánica.

A veces le gustaba vestir como militar, para crear una toma de conciencia sobre la guerra espiritual.

Como un general

Roberto, era un soldado en potencia, un fiel creyente de la guerra espiritual, de ahí que en ocasiones utilizaba algún uniforme militar en sus predicaciones, para ilustrar con firmeza su pensamiento de que cada cristiano debía siempre estar preparado para la batalla, por cuanto las pruebas vendrían en cualquier momento y sin avisar.

Él mismo peleó muchas guerras; personales, familiares y de miembros de su congregación, luchó como fiel soldado con hidalguía, firmeza y templanza. De cada una se levantó con regocijo para celebrar al lado de los suyos.

Pero en esta última batalla por su salud, cuando todo aparentaba que había terminado y que saldría victorioso para una nueva celebración, lo que menos imaginó es que este festejo se iba a realizar en la presencia de Dios, donde ya no ocuparía el uniforme de general, por cuanto ahora su vestimenta especial es del Reino.