¿Quién ganó el “Debate” de Telenoticias entre Fabricio Alvarado y Hernán Duarte?

Róger Murillo / periodicomaranata.com /

Este miércoles 6 de diciembre, en la edición del mediodía de Telenoticias, Marcelo Castro moderó un “Debate” entre el diputado Fabricio Alvarado de Restauración Nacional y Hernán Duarte de la Fundación Igualitos. El tema fue los derechos civiles de las parejas del mismo sexo y el mismo se dio posterior a la impresionante marcha en defensa de la familia que organizó la iglesia Católica, el pasado domingo 3 de diciembre.

En forma general el espacio estuvo aceptable, pero no era lo que esperábamos.

 Fabricio con claridad meridiana expresó que la institución que representa -su partido- ha sido vehemente en defender el matrimonio bajo el concepto hombre y mujer, pero que reconocen que existen otras alternativas de multidiversidad de familia, testificando que en su niñez convivió con su madre por un tiempo y otro con su abuela.

Durante la discusión advirtió que no venía a hablar en contra de su adversario, sino a hacerlo en forma positiva, pero atacó a los gobiernos de turno por no fortalecer la familia, señalando a la administración de Luis Guillermo Solís como endeble en esta temática familiar, al no celebrar el “Día Internacional de la Familia”, en ninguno de estos tres años.

En su alocución, el candidato presidencial, presentó tres ejemplos para demostrar que la comunidad LGTBI ha logrado solventar demandas patrimoniales, sin que necesariamente tenga que existir la figura legal del matrimonio entre parejas del mismo sexo.

Se refirió al acceso a la seguridad social, al derecho a poder pensionarse y al decreto que los protege de toda discriminación por parte de funcionarios gubernamentales.

Por su parte su contendor Hernán Duarte, alegó que existe una relación entre crecimiento y desarrollo en los países que tienen una mentalidad más inclusiva en los derechos a la comunidad LGTBI  e hizo alusión a que  la Ulacit es la mejor universidad de Centro América según todos los ranking  y es la que más se ha abierto a la población LGTBI. ¿Qué extraño, será que nadie le ha explicado que existe la Universidad de Costa Rica?, una de las mejores de América Latina.  Porque creemos que él no es tico. Pero además de eso, ¿qué tiene que ver el desarrollo de un país o de una universidad con la apertura a los derechos de la comunidad LGTBI?

Y como si esos datos no lo presentaban como un mal contendor, siguió hablando de otros temas perdiendo la oportunidad de presentar mejores argumentos. Por ejemplo, habló de los  países donde se ha aprobado el matrimonio de personas del mismo sexo a nivel mundial. Y al 70 por ciento del territorio que ocupan estos en América Latina. ¡Datos Irrelevantes!

Advirtió además, que en Irlanda una de las más grandes activistas de este tema es una viejita de 90 años, la cual  sueña con ver a sus nietos gais casarse, por cuanto ellos tienen derecho, son educados, trabajadores y pagan impuestos “no es justo que no tengan derecho a esa institución y no tan solo a un reglamentito, que no es igual que el matrimonio”. Aseveró. ¡Mal argumento!

También se refirió a las familias homoparentales como gente real, que están creando hijos y que se le debe dar igual derecho: “Donde hay amor, hay familia”, aseveró.  Frase discutible.

Dijo, que la comunidad que representa tiene las mismas razones de aspirar a un matrimonio que los heterosexuales, por tal motivo requieren de esa oportunidad por la vía legal.

“La marcha del domingo pasado es una muestra de libertad de expresión, pero el hecho de que una mayoría se exprese no significa que las minorías deben perder sus derechos, yo les digo a los que se sintieron intimidados por esa marcha, que no tengan miedo, porque la minoría se respeta, aunque la mayoría salte, no hemos perdido nuestros derechos”, recalcó.

En síntesis, lo que se esperaba fuese un buen debate, resultó solo un conversatorio, que más bien parecía uno de esos partidos de futbol en que los equipos le apuntan al empate, porque los puntos le sirven a los dos y se interpreta como que hubiesen firmado un pacto implícito de no agresión para salir bien librados los dos.

Y pareciera que lo lograron, de hecho, Alvarado al final pidió un aplauso por la altura del “debate”, por cuanto la discusión no se había polarizado.

Respecto al moderador es poco lo que podemos decir, hacer esta tarea no es su fuerte, además no era la persona idónea. Máxime que por momentos  se olvidó de su rol de mediador e ingresó al terreno de la opinión, sobre todo apoyando los argumentos de Duarte con frases como “cierto” o “exacto”. Está claro que, con una Pilar Cisneros otro gallo hubiera cantado. El debate hubiese estado a otro nivel y ella hubiera sacado lo mejor de sí de estos contendores.

Pero si hubo un claro ganador fue Fabricio Alvarado, no por el contenido de sus ponencias, porque pudieron estar mejores conociendo la capacidad de este joven comunicador y las flaquezas de su contendor, sino más bien por la astucia política, por cuanto aprovechó todo momento para resaltar la imagen de su partido. Hagamos un breve recuento.

En primer lugar, su vestimenta. Corbata amarilla y saco azul oscuro, reflejan un claro aprovechamiento de oportunidad para promocionar los colores de la bandera de su partido.

Segundo, desde el inicio del programa, cuando agradeció la oportunidad de la entrevista, expresó que la invitación, en alguna medida era un reconocimiento al trabajo que él ha realizado desde la tribuna legislativa.

Tercero, porque aprovechó cada momento oportuno para mencionar el nombre de Restauración Nacional, buscando el posicionamiento de marca, por cuanto sabía que estaba en un tiempo exquisito de audiencia televisiva.

Cuarto. Porque al atacar los gobiernos de turno por no fortalecer la familia, dejaba entrever que en un eventual mandato presidencial suyo, sería uno de sus fuertes, máxime al mencionar el Instituto Nacional de la Familia como uno de los pilares de su programa de gobierno, en lugar del INAMU  “que ha sido anti-familia”, según argumentó el legislador.

¿Quién ganó el “Debate? Sin duda Fabricio… pero también Restauración Nacional.