¿Por qué perdimos el avivamiento de los 80?

(II parte)

Róger Murillo / periodicomaranata.com/

Uno de los tantos pastores que Dios levantó en la década de los 70 fue el apóstol Raúl Vargas, quien se convirtió al Señor en 1971 en una cruzada con Luis Palau, e inmediatamente se incorporó a la iglesia Asambleas de Dios central ubicada en ese tiempo por La Castellana, en la ciudad capital.

Don Raúl recuerda que llegó a esta congregación y muy pronto se involucró con los jóvenes que ya tenían  un mover de Dios muy especial.

“Cuando yo llego a la iglesia, ellos ya están viviendo un avivamiento muy lindo y aunque para mis compañeros es algo nuevo, yo pensé que era algo común. En poco tiempo fui bautizado en el Espíritu y  los acompañaba en el evangelismo, nos subíamos a los buses a predicar, marchábamos con rótulos bíblicos, orábamos por las personas y caían hacia atrás hablando en lenguas pero no se golpeaban, era algo extraordinario. Entonces yo puedo decir que mi nacimiento espiritual fue en medio de un avivamiento”, afirma el apóstol Raúl.

Poco tiempo después, teniendo tan solo 21 años, fue llamado a abrir una iglesia en Moravia, la cual estaba cerrada, porque ningún líder lograba permanecer. “Era un pueblo muy duro”, decían los misioneros de la época.

No obstante, Dios lo respalda de tal forma que comenzó a tener un avivamiento, con milagros, sanidades y bautismos con el Espíritu de Dios, todo esto en demasía.

“Nosotros  llegamos a regalar hasta 100 mil Nuevos Testamentos en ese tiempo, todos los días había milagros maravillosos que animaban nuestra fe. Recuerdo que una vez los vecinos llamaron a los bomberos porque decían que la iglesia se estaba quemando, ellos aseguraban que salía como un fuego del templo, yo tuve que atender a los bomberos cuando llegaron y explicarles que no había nada de eso, que todo era espiritual. Nos tocó ver gente “embriagada” de Dios que no estaba en condiciones de poder caminar debido a la misma presencia que sentían y no era algo emocional, sino sobrenatural, también vimos niños llenos del Espíritu, calzas de oro en las muelas, hombres gritando con gran convicción de pecado, pidiendo perdón a su esposa por ser adúlteros. Viene a mi memoria una señora que decía que ella nunca podía reír y que siempre había sido así, pero una vez que cayó sobre ella el Espíritu Santo la vi reír a carcajadas durante tres horas, o el caso de una doctora de un hospital, que afirmaba que todo lo que pasaba ahí era histeria colectiva y cuando decidió ir personalmente a indagar, Dios la bautizó con su poder y estuvo en  el suelo llena de la presencia de Dios. Y así podría contarles cientos de testimonios”, mencionó don Raúl.

Sobra decir que la llamada Gran Campaña de Sanidad Divina de Moravia, creció tanto en asistencia que pronto tuvo que ampliar sus instalaciones, al tiempo que comenzaron a abrir  iglesias similares en Desamparados, Pavas, Cartago y otras partes del país. A la vez se animaron a utilizar los medios seculares de comunicación como radio y televisión, lo cual les dio  excelentes resultados para divulgar los testimonios.

Esta comunidad pasaría a llamarse Oasis de Esperanza y finalmente  Iglesia Oasis. Actualmente tienen filiales en una gran cantidad de regiones del país, convirtiéndose en la agrupación más grande en membresía en Costa Rica.

Llamado en forma extraordinaria

Carlos Chacón también tuvo un llamado sui géneris, en el año 1971. Como lo mencionamos en la entrega anterior, formaba parte de un grupo de jóvenes de la iglesia Evangélica Nacional de Guadalupe, cuando sin estar viviendo una vida consagrada, de repente mientras platicaban de temas nada espirituales, cayó sobre ellos el Espíritu Santo y los bautizó, llamándolos posteriormente al ministerio.

“Dios visitó nuestra pequeña iglesia que no tenía nada de carismática, no entendíamos  porqué cayó sobre nosotros la presencia de Dios, si ni aun los adultos más maduros en la Palabra comprendían que había pasado, por eso llamaron a don David Barrantes que estaba en las Asambleas de Dios, para que  ayudara, él vino y nos explicó sobre el bautismo del Espíritu”, recuerda Carlos Chacón, quien actualmente viaja por muchos países del mundo “pastoreando pastores”.

Don Carlos comentó, que tras esa visitación se inició un mover extraordinario de Dios en esa iglesia, que provocó el nacimiento de  muchas  congregaciones en diferentes partes del país, las cuales años después él llegaría a supervisar.

 “Teníamos una pasión por orar, también ayunábamos constantemente. En las reuniones Dios nos hablaba dándanos directrices muy extrañas, por ejemplo que fuéramos a visitar a una persona en un barrio determinado. Obedecíamos sin saber si era cierto o no, sin conocer a la persona, preguntábamos por ella y sucedía que en efecto, estaba clamando porque alguien fuera a ayudarla en una determinada necesidad. Nos montábamos en los buses con los veinte centavos  que cobraban y le predicábamos a la gente. Ahí había conversiones, manifestaciones demoníacas, milagros impresionantes, etc.”, recuerda Chacón.

Y agrega, “una vez Dios me habló que fuera a Puntarenas, que ahí estaba una prostituta que anhelaba entregar su vida a Cristo, que no la buscáramos, que él la traería. Entonces le hablé a otro joven de la iglesia, salimos de clases un viernes y nos fuimos apenas con los pases. Allá llegamos donde un tío que tenía un pequeño hotel de mala muerte, ahí nos hospedamos.  Ese viernes salimos a evangelizar y no pasó nada, el sábado en la tarde cuando ya decidimos regresarnos un poco desanimados, como hacía mucho calor dejamos la puerta abierta y cual fue nuestra sorpresa que de pronto, una mujer cayó de rodillas en el cuarto pidiendo que oráramos por ella”.

Según Chacón, todo eso que les pasaba era como un mundo irreal, fuera totalmente de lo natural y a veces parecían locuras que no tenían explicación, pero Dios aumentaba la fe de ellos.

Otra anécdota que recuerda es que cuando David Barrantes lo llevaba a Chomes de Puntarenas a ponerlo como pastor (primera experiencia), en el camino Carlos se acordó que no se había bautizado, por lo tanto, don David lo sumergió en un río cercano. 

Otro ministerio de los 70

El odontólogo Alex Alvarado abrazó el cristianismo en el año 75, iniciando su ministerio en una pequeña comunidad carismática católica de Hatillo.

Afirma que como nació espiritualmente en medio de un avivamiento, para él todo fue normal, hasta tiempo después entendió que era algo extraordinario.

“Yo diría que lo vivido en aquella época, era como  estar  en una atmósfera especial, donde la presencia de Dios estaba en toda reunión, el bautismo del Espíritu fue algo normal, las reuniones de oración se prolongaban por  largas horas y uno no las sentía, el ayuno también era una práctica regular, igualmente las vigilias, así como la lectura de la Palabra,  cánticos muy alegres, dones del Espíritu, sueños espirituales, visiones y demás. Uno de los aspectos  que también caracterizaba  ese tiempo, era la eminente venida de Cristo, por lo cual era común hablar de escatología, sin saber mucho del tema. Sentíamos que ya Jesús venía el año siguiente, entonces no queríamos hacer planes a largo plazo, porque nos parecía que su regreso estaba muy cerca. También el tema de los demonios era algo diario”, recordó don Alex.

 Y agrega, “la liberación de espíritus a mi me apasionó mucho en ese tiempo, me leí todo lo que pude, creo que hasta me sentía que me podía graduar de ‘cazafantasmas’. Lo único que necesitaba era que me apareciera el primer paciente para practicar, pero no llegaba. De pronto nos dijeron que había un fulano que estaba endemoniado y me emocioné mucho. Fuimos varios a hacer la eventual liberación. De verdad, cuando llegamos el hombre estaba fatal y comenzamos a orar por él, unos lo atábamos, otros lo desatábamos, le caímos encima…en fin, aquello fue un desastre, producto de la inexperiencia. Y viendo que estábamos durando mucho y que se había complicado la supuesta liberación, decidí ir a predicarle a un buen grupo de vecinos que habían llegado afuera, atraídos por los gritos y el escándalo que estábamos haciendo. Salí y les dije, ‘¿saben porqué a este Señor le pasó eso, que está lleno de demonios?, porque no recibió a Cristo en su corazón, así que el que no quiera que le pase eso levante su mano y reciba a Jesús ahora mismo’ y aquello fue algo masivo, todos levantaron la mano. Hoy jamás haríamos eso, pero son anécdotas de nuestra falta de madurez, que el Señor en su misericordia las respaldaba”.

¿Avivamiento obra soberana de Dios o producto del clamor?

“Yo creo que el avivamiento se da por esos de “repentes” de Dios, que llegan como viento recio, es como una agenda divina que el Señor tiene planificada, porque no creo que él improvise. Sí pienso que hay una diferencia entre la visitación y el avivamiento; la visitación es un mover sobrenatural por un lapso corto y el avivamiento es cuando el fruto de la visitación se da por un tiempo prolongado, donde se levantan ministerios e iglesias, hay llamamientos para  servirle a Dios. Entonces cuando la visitación tiene un resultado que se prolonga a través del tiempo, estamos al frente de un verdadero avivamiento”, afirma el apóstol Rául.

Como ejemplos puso el avivamiento de la Calle Azusa, (Los Ángeles California), ocurrido entre 1906 y 1909, que abrió el camino para la renovación pentecostal que alcanzó a muchos países en el siglo XX, el cual impactó a Kathryn  Kuhlman, que luego influyó en Benny Hinn.

Mencionó el “avivamiento de Brownsville”, en Pensacola (Florida), un movimiento que durante un lustro atrajo a millones de líderes de todo el mundo en busca de “la unción”.

Recordó el avivamiento de Toronto, donde llegaron miles de pastores de Europa y América Latina, así como el avivamiento en la iglesia metodista en Chile, el de Claudio Freizon en Argentina y el de México, pero todos tuvieron un tiempo determinado y se fueron desvaneciendo. Recalcó que el único caso que lleva 25 años y ha logrado permanecer es el que dirige Ricardo Rodríguez en Colombia, con el Centro Mundial de Avivamiento, lo cual es un tema para reflexionar.

Carlos Chacón por su parte, opina que le es difícil separar una visitación de Dios de un avivamiento, no obstante como hijos de Dios debemos de propiciar ambientes idóneos para que el Espíritu Santo pueda manifestarse, pero que al final, todo depende de la soberanía del Señor quien es  el que decide en qué momento viene esa visita tan especial.

“Me parece que el avivamiento corresponde a un tiempo aoristo, que en griego significa algo así como un presente perfecto, o sea, ni cinco minutos antes, ni cinco minutos después. Es algo que Dios lo tenía agendado, a una hora determinada y en un momento exacto, donde no hay intervención humana. Lo que sí debemos nosotros es crear el ambiente propicio nada más”, afirma Chacón.

Otro elemento que mencionó el pastor Chacón es que todo avivamiento viene acompañado de un impacto social y si algo está seguro, es que el mover de Dios de los 70 y 80 trajo un efecto social muy fuerte en las iglesias y consecuentemente en la sociedad. Tema para ampliar más adelante.

Según Alex Alvarado, diferenciar una visitación de Dios de un avivamiento es un viejo tema teológico, pero que él prefiere usar el término visitación, porque el concepto avivamiento lo hemos “quemado” mucho, usándolo para afiches publicitarios y convocatorias de todo tipo.

“Creo que debe existir un tipo de contacto entre el cielo y la tierra para una visitación, o sea soberanía de Dios y clamor,  pero una cosa es clara, siguiendo el patrón bíblico, todo acontecimiento sobrenatural en la Escritura es iniciativa de Dios. De nuestra parte, nos corresponde  propiciar el ambiente y no estar tan distraídos, como le ocurre a la Iglesia contemporánea”, dice el pastor Alex.

¿Por qué perdimos ese tiempo tan lindo?

Para el apóstol Raúl una de las razones es, porque a veces cuando hay un mover de Dios sobrenatural, otros ministerios que están fuera de esa visitación y que tienen solo teorías teológicas, comienzan a opinar de algo que no entienden, ni están viviendo y optan por murmurar, diciendo  que esa operación de Dios es obra del enemigo, lo cual termina contristando al Espíritu Santo.

“A mi me pasó, que estuve seis meses sin poder predicar, porque cuando lo iba a hacer, el Espíritu de Dios tomaba control y comenzaba a actuar, haciendo milagros y sanidades.  Entonces fui atacado desde afuera, desatándose una persecución contra nuestro ministerio y tuve que llamar a varios líderes nacionales para aclararles lo que estaba pasando adentro. Es que cuando hay una visitación de Dios uno no sabe lo que va a pasar, es como si nos conectaran  mil wats de potencia, pero tenemos que seguir adelante, porque yo conocí pastores que me decían, ‘si yo sigo con este mover de Dios en la iglesia la gente se me va a ir‘…  eso demuestra la falta conciencia del lugar que el Espíritu de Dios debe tener en nuestras vidas y congregaciones”, aseveró el apóstol Vargas.

El otro elemento que menciona, es la pérdida del primer amor, donde todo comienza con un enfriamiento influenciado por un mundo seductor lleno de maldad, pecado, conformismo y sobre todo mucho entretenimiento, donde la gente tiene a veces más pasión por el fútbol, que por un familiar que se podría ir al infierno, si muere sin Cristo.

Desde la óptica del pastor Carlos Chacón, se fue perdiendo este avivamiento por varias razones. Una de ellas es que los ministerios que participaron en los 70 y 80 eran personas inexpertas en vivir esta dimensión del poder de Dios, algo así como niños en proceso de aprendizaje junto a su padre.

“Con el tiempo nos fuimos envaneciendo, con mucha desesperación por la fama y el manejo del dinero en las iglesias, lo cual nos hizo perder la credibilidad que tenía la sociedad en nosotros, de manera que fue quedando solo el andamio y las estructuras vacías. A eso hay que agregarle las doctrinas que nos llegaron de fuera, como la teología de la prosperidad, que cambió el paradigma de la intención con la que servíamos antes, que íbamos a predicar sin que nos moviera el dinero”, dijo el doctor Chacón.

Para Alex Alvarado, una de las razones es que llegó un momento en que quizá se intentó institucionalizar el avivamiento, además, afectó el ingreso de una nueva corriente de adoración y alabanza, que en alguna medida distrajo la atención alejándonos del mover de Dios que se estaba viviendo.

También mencionó, el ingreso de los “súper pastores”, donde se comenzó a notar un alto ego en el liderazgo y una competencia en quien tenía más membresía.

“Nosotros en los 70, éramos  gente muy sencilla, íbamos a las reuniones de pastores de la Fraternidad y nadie se sentía superior, ninguno quería figurar. En la actualidad es distinto, todos deseamos un avivamiento  pero eso si que comience por nuestra iglesia, porque si hay un mover espiritual en otra congregación entonces no es de Dios y no lo compartimos. Todos queremos sobresalir y tener fama. Ya no somos tan inocentes como en aquella época y eso es un factor negativo que aleja el Espíritu de Dios de nuestra vida y de las iglesias que pastoreamos”, comentó don  Alex.

Alvarado acotó otros factores, por ejemplo, el hecho de vivir en una sociedad donde la Iglesia está muy distraída y a la vez  saturada de consumismo y entretenimiento, donde se percibe que le gusta el show.  La gente quiere consumir la bendición como si fuera un bufé de platillos para degustar, pero  le huye a la responsabilidad, por lo tanto no pareciera que está dispuesta a pagar el precio de un avivamiento. Esto incluye a los mismos líderes.

No se pierda las otras entregas, sobre este tema.