Navidad tiempo de salvación y celebración

Lic. Elí Garro Valerio /Autor del libro “Hijos con valores espirituales y morales” /

El verdadero significado  de la navidad es que Jesucristo desea nacer en su corazón

En Navidad celebramos el nacimiento del Niño Jesús; la venida de Jesucristo al mundo con un propósito muy especial: nuestra salvación, su salvación y la mía. Así está anunciado en la Biblia: “Y se les presentó un ángel del Señor y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: “No temáis, porque yo os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor”; San Lucas 2:9–11. Jesucristo es la esperanza del mundo, tu esperanza y mi esperanza de salvación y vida eterna.

La salvación es el mejor regalo de Dios para nosotros, por tanto tenemos un motivo muy especial para recibir las bendiciones del Señor y celebrar en Navidad. Debemos hacer efectivo este maravilloso regalo rindiendo nuestro corazón, nuestra mente y todo nuestro ser al Señor. Clamemos, Él nos escucha y recibimos sus bendiciones cuando lo buscamos y derramamos nuestro corazón delante de Él; cuando nos arrepentimos y seguimos en obediencia los pasos del Señor; así nos dice la Palabra en Hechos 2:38; “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Que ésta navidad no sea una más, los invito a meditar,  a recibir y celebrar la salvación; a disfrutar y deleitarse en la presencia del Señor, nuestro amado Salvador.  

Para recibir la salvación, es necesario aceptar en fe, que Jesucristo es el Hijo de Dios, que  vino en condición de hombre, fue crucificado y resucitó al tercer día, con el propósito de perdonarnos, salvarnos y darnos vida eterna. Oramos en fe: Señor mío y Dios mío, perdón por que he pecado contra el cielo y contra ti, hoy perdono a toda persona que me haya dañado física y sicológicamente. Hoy declaro en fe que Jesucristo es el Hijo de Dios; y el Señor y Salvador de mi vida. A partir de hoy soy una nueva criatura y un(a) hijo (a) de Dios, mi nombre está escrito en el libro de la vida, por su gracia y misericordia tengo vida eterna como dice su Palabra en Juan 10:28, “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”, en el nombre de Cristo Jesús, amén.

Al proclamar a Jesucristo como nuestro salvador, nos convertimos en hijos de Dios, entramos en íntima comunión con Él, estamos bajo su cobertura y protección, porque: “Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios”, 1 San Juan 4:15. El verdadero significado  de la navidad es que el Señor desea nacer en su corazón; Él desea morar en nosotros, manifestarse y fluir en nuestra vida para bendición propia y de las personas a nuestro alrededor.

Recordemos que al guardar los mandamientos de Dios, el Padre y Jesucristo nos amarán, Jesucristo se manifestará a nosotros, y ambos vendrán a hacer morada con nosotros, así dice su palabra en Juan 14:21 y 23: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”. Ante una pregunta, “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”. El Señor desea tener íntima relación contigo. ¿Qué le parece? ¡Sentir y vivir la presencia de Dios en su vida!

Al recibir la salvación, el Señor nos abre las puertas del cielo, nuestro nombre queda inscrito en el libro de la vida, seremos purificados y estaremos preparados para dar fruto agradable a Él. Cuánto deseamos tener algunas de las virtudes que nos ofrece Dios, tales como: sabiduría, poder, amor, paz y dominio propio para enfrentar todas las situaciones de nuestra vida personal, laboral, familiar y social; en la salud y en la enfermedad, en la abundancia y en la escasez, en el éxito o el fracaso.

Dios tiene eso y más para nuestra vida. Así nos enseña su Palabra en Santiago 1:5: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”; en II Timoteo 1:7: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” y en Filipenses 4:7: “La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Jesucristo fue a preparar un lugar para nosotros, una morada en el cielo; y el mismo vendrá a tomarnos y llevarnos donde Él está: en la gloria del Padre. Así nos informa en Juan 14:2-3: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare un lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros estéis”. ¡Qué forma tan amorosa en que nos invita el Señor a estar con Él y a disfrutar la plenitud de la gloria de Dios!

Dios te ama, eres muy valioso y valiosa para Él; el Señor te invita en esta Navidad a recibir y celebrar la Salvación. Esta es una suprema decisión, que trasciende nuestra vida terrenal y es la más grande aventura en la vida de las personas. Declara a Jesucristo el Señor y Salvador de tu vida y recibirás la corona de vida eterna que Él tiene para ti. Jesucristo es la esperanza del mundo, tu esperanza y mi esperanza de salvación y vida eterna.