Jimmy León: “Dios me sanó de cáncer de colon”

Adina Hernández/ periodicomaranata.com/

Jimmy León es un evangelista, no de masas, ni de televisión, sino de esos que predican el mensaje de Dios a todo aquel que se encuentra en el camino.

A sus 64 años de edad mantiene una energía impresionante y una convicción absoluta de que Dios todavía sana en la actualidad. Ese mensaje es el que sale de su boca cada vez que testifica a los enfermos del Hospital Calderón Guardia y a los privados de libertad del Centro Penitenciario La Reforma. A ambos lugares va una vez por semana.

Y es que don Jimmy habla de lo que ha vivido, no de historias, ni de libros. Confiesa que estuvo a punto de morir varias veces y que de todos esos momentos Dios lo libró.

Una extraña enfermedad

Nuesto entrevistado  llegó a un hospital de San José, para que le hicieran una operación ambulatoria por una hernia, pero por una mala praxis, siete horas después lo tenían en cuidados intensivos.

Su cuerpo estaba tomando un color morado en forma paulatina y los médicos muy preocupados hablaban de que pudiera estar ocurriendo una contaminación en los órganos internos.

Lo que tenía era septicemia, una infección grave y generalizada de todo el organismo, causada por la existencia de un foco infeccioso en el interior del cuerpo, que produce  una transición de gérmenes patógenos a la sangre.

Con este tipo de situación, lo que suele ocurrir es que el sistema inmunológico se sobrecarga y en su esfuerzo por responder ante los organismos infecciosos, causa una respuesta exagerada, lo que puede resultar catastrófico para el ser humano, con el riesgo de provocar desde un shock, falla de órganos e incluso la muerte. Datos estadísticos muestran que es más mortal que el cáncer de mama y el de próstata.

Por lo tanto, había alarma en el cuerpo de médicos por el estado de Jimmy, quien seguía clamando a Dios por un milagro.

Y este no se hizo esperar, sorprendentemente quince días después, el Señor comenzó a desintoxicar su cuerpo, lo cual hizo que los médicos lo mandaran para la casa, eso sí, con un drenaje en los testículos por donde botaba sangre negra y pus, según narra este evangelista.

Jimmy León ha sido probado, como por fuego.

Contaminado con una bacteria

Pero su lucha no terminaba, unos días después tuvo que regresar al mismo centro hospitalario, porque algo no había quedado bien y esta vez venía con una alta temperatura.

Al ser examinado en emergencias,  le diagnosticaron una bacteria, por lo tanto quedó internado.

Ahí estuvo un mes, lapso en el que le cambiaban el antibiótico cada semana, sin que los galenos lograran descubrir que tipo de bacteria tenía.

Jimmy León mientras tanto invertía varias horas en clamar a Dios por una sanidad en su cuerpo, esto lo realizaba en el baño, para sentirse más tranquilo.

Y un día vino el milagro,  sintió un calor muy especial en el cuerpo y en ese momento recibió la convicción de que estaba sano, de que Dios había hecho el milagro, algo que los médicos comprobaron de inmediato. Entonces le dieron de alta.

Sanado de cáncer

Pero como que la sombra de muerte no lo dejaba en paz, por cuanto año y medio después, volvió a este mismo centro hospitalario.

La situación ahora era que cuando defecaba aparecían fragmentos de sangre. El diagnóstico en esta ocasión fue cáncer de colon.

“Pasé 22 días en el hospital, eso fue muy duro para mi, pero me puse a pensar que si no había muerto de septicemia, ni tampoco Dios permitió que muriera por la bacteria, no creía que fuese su voluntad llevarme por un cáncer de colon. Entonces entendí que tenía que dar una pelea espiritual, tomar autoridad y declararme sano.  Busqué algunos versículos bíblicos que hablaran de la sanidad de Dios y me aferré a ellos y dije no me opero, voy para la calle. Posteriormente me sentí mejor y me dieron la salida, desde entonces estoy  sano, no solo de ese cáncer, sino de la presión arterial y de la vista, porque antes tenía que usar anteojos. Por eso cuando predicamos en el lugar donde el Señor nos lleve, siempre animaremos a  la gente a creerle a Dios, porque él todavía sigue siendo el mismo de ayer, de hoy y por los siglos”, enfatizó don Jimmy.

Él recuerda que desde que le hablaron hace algunos años, que existía el grupo de Asocriip en el Calderón Guardia, se unió a ellos y los ha  apoyado en cada reunión, a veces los miércoles y en ocasiones los sábados.