Cuando en política se dice…¡basta!

Fernando Berrocal / periodista /

Es de antología política: la derecha española, representada por el conservador Partido Popular (PP), llevaba 20 años de ser financiada ilegalmente.

Ese es el dato fuerte y duro que se concluye de las durísimas sentencias judiciales por el caso Bárcenas y Gürtiel y las condenas penales de cárcel que han recibido algunos de los más destacados políticos españoles.

Ante esa clase de escándalo, los Diputados aprobaron por mayoría un apretado voto de censura y el presidente de España, Mariano Rajoy, ha sido defenestrado. El nuevo presidente es Pedro Sánchez del PSOE.

Así funciona un régimen parlamentario. La pregunta es si se convocarán elecciones anticipadas para recomponer la situación política española o si el nuevo presidente formará gobierno con otros partidos políticos y cuáles, para llegar hasta el final de la legislatura actual en el 2019.

La dictadura del general Francisco Franco terminó con su muerte en 1975.  Una transición inteligente y consensuada, entre fuerzas que iban desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, con factores ideológicos estabilizantes y de centro, dio origen a la democracia en España y a su Constitución Política.

Desde entonces, los conservadores del PP y los socialdemócratas del PSOE se han intercambiado en el gobierno. Varios de sus líderes enfrentaron y superaron críticas mociones de censura. El de Mariano Rajoy no pudo con este descomunal escándalo. Es la primera vez que esto sucede en España.

Se lo apearon por corrupción y por financiamiento ilegal de varias campañas políticas. Se lo apearon por tener una doble contabilidad electoral. Se lo apearon por coimas del sector privado, para ganar jugosos contratos en Valencia y en otras Comunidades Autónomas gobernadas por el PP. Y los tribunales de justicia, además, enviaron a la cárcel no solo a los autores directos, sino también a sus esposas que, en algunos casos, eran sus cómplices.

Castigo político y castigo judicial. ¡Ah…esos españoles… genios y figura hasta la sepultura! Eso sí que se llama hacer política de verdad y no de mentirillas.

Qué tal si, en Costa Rica, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) se amarrara los pantalones y sentenciara a no participar más en política electoral a los líderes de los partidos que, en las últimas campañas, han recibido dinero ilegal.   

Y si los tribunales de justicia hicieran lo propio en materia penal. Digo de todos los partidos políticos y que cada palo aguante su vela, ante su conciencia y la ciudadanía.  El TSE le debe esa actitud fuerte y firme al país. ¿O no es así?

Y que bueno será el día que el Ministerio Público con pruebas y rigor técnico y jurídico defina y acuse, ante los Tribunales de Justicia, a los responsables del cementazo chino y otros escándalos de corrupción pública y privada, para que los Jueces de la República hagan su obligado trabajo de ley y limpien de corruptos y vividores la política nacional y el ejercicio del poder delegado.

Este país espera ese día, como también las reformas constitucionales que nos hagan evolucionar hacia un sistema político moderno y semi parlamentario.