Jerarquía de la Iglesia Católica en Cuba critica al gobierno y se pronuncia a favor del diálogo

Mario J.Pentón /EL Nuevo Herald/

Los obispos católicos cubanos publicaron este fin de semana un mensaje navideño cuya principal exhortación es el diálogo entre cubanos en momentos de fuerte tensión social en el país, que atraviesa la peor crisis económica en este siglo, de acuerdo a expertos.

El mensaje ha incluido llamados “al diálogo y a la negociación entre los que tienen opiniones y criterios distintos”. Por su parte, el gobierno ha desplegado una fuerte campaña de difamación contra activistas de derechos humanos y periodistas independientes.

“Como pastores miramos a un pueblo cansado y agobiado”, dicen los obispos cubanos y el cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez. “Las carencias materiales, el cansancio espiritual, la insuficiente economía personal, familiar y nacional que afectan duramente la vida presente y ensombrecen el futuro”, agregan.

Los prelados insisten en las penurias que “están pesando en el alma de la inmensa mayoría de los cubanos”. La Iglesia Católica es la mayor organización religiosa de Cuba.

Según sacerdotes consultados por el Nuevo Herald se estima que un tres por ciento de la población asiste regularmente a las celebraciones litúrgicas. Las cifras oficiales de bautizados en la isla superan el 60 por ciento de la población.

Los obispos pidieron tener especialmente presentes en estos momentos de crisis a “los más desfavorecidos: los pensionados, los desempleados, las madres solteras, los enfermos, los presos y los ancianos que viven solos y en situación de necesidad”.

“En medio de esta situación, además de las propuestas de solución aportadas por las autoridades del país, se han expresado otras tantas, fruto del genuino amor y compromiso de los cubanos”, unas proposiciones que “deben ser escuchadas y atendidas”, dijeron.

Los pastores de la iglesia enumeraron un listado de “buenas noticias” que necesitan recibir los cubanos, una de ellas que termine “el agobio por conseguir alimentos” y que el proceso de ajustes en la economía no traiga más desasosiego a los pobres.

Evitar “la violencia, la confrontación, el insulto y la descalificación para crear un ambiente de amistad social y fraternidad universal”, piden los obispos en momentos en que el oficialismo ha desplegado una amplia campaña para demonizar a sus adversarios políticos en la televisión oficial.

“Que la intolerancia dé paso a una sana pluralidad, al diálogo y a la negociación entre los que tienen opiniones y criterios distintos”, dijeron los sacerdotes.

Como en otras ocasiones los prelados pidieron a las autoridades que creen las condiciones necesarias para que los cubanos no tengan que emigrar.

También pidieron el fin de las sanciones de Estados Unidos al régimen cubano y las trabas que el propio gobierno impone a los emprendedores. “cesen todos los bloqueos, externos e internos, y dar paso a la iniciativa creadora, a la liberación de las fuerzas productivas y a leyes que favorezcan la iniciativa”, dijeron.

En las últimas semanas fueron cada vez más las voces que reclamaron a los obispos cubanos un pronunciamiento claro sobre la crisis que vive el país. Numerosos sacerdotes católicos han mostrado su desacuerdo con el silencio de las autoridades de la Iglesia y exigido el respeto de los derechos humanos en Cuba.

El sacerdote Jorge Luis Pérez Soto, párroco de San Francisco de Paula, en el municipio de Diez de Octubre, en La Habana, rompió su silencio en octubre, cuando reivindicó en una homilía que la Iglesia sí se debe meter en política e invitó a los cubanos a reconocer en el César a un dictador cuando no sirve a su pueblo, sino que se sirve de él.

Pocos días después, otro cura, Laureano Hernández Sasso, lamentó la sordera de los dirigentes cubanos. “¿Por qué tenemos que mendigar? ¿Por qué el presidente Miguel Díaz-Canel habla y habla y nunca dice nada? ¿O es que tenemos que decirle a nuestro presidente que no podemos seguir así?”, dijo.

En noviembre el sacerdote camagüeyano Alberto Reyes, publicó un relato en el que habla del miedo que se vive en Cuba y la falta de libertades en la isla. “Cuba es una cárcel grande donde, si te portas mal, te meten en otra más pequeña. Y como cárcel al fin, nos sentimos controlados”, dijo.

El rector de la ermita de la Caridad en Miami, Fernando Heria, conminó a los obispos de Cuba a pronunciarse contra el régimen, pues los curas cubanos “están cansados de estar viviendo bajo dos tipos de dictaduras: la eclesiástica y la gubernamental”.

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