Mueren seis personas en un ataque contra una iglesia católica en Burkina Faso

Protestante Digital /

Dos semanas después de que un ataque contra una iglesia evangélica en el norte de Burkina Faso dejase seis muertos, entre ellos el pastor de la comunidad y uno de sus hijos, el país ha vuelto a sufrir un nuevo episodio de violencia, esta vez contra una parroquia católica, en el que seis personas han perdido la vida. 

Los hechos han ocurrido durante la mañana de este domingo, en la localidad de Dablo, situada en la región centro norte del territorio burkinés, cuando un grupo “de individuos armados no identificados”, según un comunicado del Ministerio de la Administración Territorial, “han perpetrado un ataque en el municipio que ha afectado particularmente a la iglesia católica y al centro de salud”.

Entre los fallecidos se encuentra el sacerdote de la parroquia, Siméon Yampa. Los atacantes, cerca de cuarenta personas según el medio local L’Observateur Paalga, también han quemado la iglesia y otros establecimientos del pueblo, como tiendas y un restaurante.

Después han registrado el centro de salud local y han quemado el coche de la enfermera jefa.

“En la ciudad hay un clima de pánico. La gente está encerrada en su casa, no hay actividad, las tiendas están cerradas, es prácticamente una ciudad muerta”, ha explicado el alcalde de la localidad a AFP. 

El gobierno remarca la “tolerancia interreligiosa”

A través del Ministerio de la Administración Territorial, el gobierno burkinés ha asegurado en un comunicado que “acoge con satisfacción la esperanza de solidaridad y tolerancia interreligiosa que siempre ha sido el sello distintivo de las diferentes confesiones religiosas” del país. 

El presidente del país, Roch Kaboré, ha manifestado en redes sociales que “el enemigo trata de llevarnos hacia el caso” y se “opone a los hombres y, ahora, a las comunidades religiosas”. “Debemos hacer de la lucha contra el terrorismo un combate colectivo e individual”, ha remarcado. 

Otras reacciones a nivel internacional se han hecho notar, como la del presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, que ha hecho públicas en redes sociales sus condolencias a las familias de los muertos y ha afirmado que “el genocidio de los cristianos en el mundo debe parar”.