Ludopatía en España: ¿Cómo hemos podido llegar hasta aquí?

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El arzobispo de Barcelona, el cardenal Omella dedica su carta pastoral a un drama que está creciendo en España. 1 de cada 5 jóvenes es ludópata. En su carta pastoral muestra el drama del pozo de la ludopatía: “Los elementos que lo han propiciado son básicamente la facilidad de acceso a través de los dispositivos móviles, la posibilidad de apostar de forma anónima y la ilusión de ganar dinero rápidamente con pocos recursos. Con doce años muchos adolescentes ya han hecho su primera apuesta. ¿Cómo hemos podido llegar hasta aquí?”“Una falta de conciencia del riesgo de esta actividad por parte de nuestros gobernantes, que les ha llevado a ceder ante las presiones de un sector económico que mueve mucho dinero y que también genera ingresos fiscales”, añade el obispo que destaca cómo “Esto ha permitido la proliferación de locales físicos de apuestas, el fácil acceso al juego en línea y la avalancha de impactos publicitarios, que explican en gran parte el aumento de casos de ludopatía en nuestro país. Somos un país con mucha afición a los deportes, pensamos que sabemos mucho de ellos, hasta el punto de creer que el riesgo de no acertar una apuesta es mínimo”.

En su mensaje aboga por curar y sobre todo prevenir:  “El factor clave para curarla es reconocerla y pedir ayuda. Ahora bien, para prevenirla hay que saber decir no a la tentación del juego. Esta atracción por el juego se ha convertido en un negocio que enriquece a unos cuantos y empobrece a muchos. Es imprescindible que los padres eduquen a sus hijos y que toda la sociedad colaboremos en ello. Conviene recordar a nuestros jóvenes que la verdadera felicidad no la da el dinero y que éste no soluciona todos los problemas”.

Por ello pide que se incentive el esfuerzo, el trabajo, el ahoor y se desaconsejen los falsos atajos: “que prometen una riqueza material, que nunca llega y que nunca nos llena. Sobre todo, hay que transmitir a nuestros jóvenes que con el juego no se juega”

“No caigamos en la tentación de enriquecernos materialmente de una manera rápida, no nos dejemos deslumbrar por el dinero fácil. Abramos los ojos, abramos el corazón y dejémonos seducir por el brillo de lo que nos lleve a un enriquecimiento interior. En ello hallaremos fuente de paz, de felicidad y también de convivencia familiar”, finaliza su carta.