Las autoridades anglicanas convierten la catedral de Rochester en un campo de golf

Pablo Santos/ Periodista Digital.com

 Uno de los más bellos templos y el segundo más antiguo de Inglaterra, la catedral anglicana de Rochester, ha optado por una curiosa forma de atraer a nuevos fieles. La nave central de la catedral, de estilo normando y construida en el siglo XII, estará ocupada durante todo el mes de agosto por un campo de minigolf, en el que podrán jugar de forma gratuita los visitantes.

El campo, de nueve hoyos y hierba artificial, está dedicado al tema de los puentes. Cada uno de los hoyos incluye un tipo distinto de puente, como el puente romano de Rochester o el puente Reina Isabel II de Dartford. Esta temática es intencionada, porque los responsables esperan que los visitantes se vean motivados a construir «puentes tanto físicos como emocionales».

Rachel Philips, canóniga anglicana encargada de Misión y Crecimiento en la catedral, ha explicado que «esperamos que, mientras juegan a la Aventura del Golf, los visitantes reflexionen sobre los puentes que necesitan construir en sus propias vidas y en nuestro mundo de hoy».

Otro canónigo de la catedral, Matthew Rushton, ha indicado que las catedrales tienen que «innovar y tener eventos de este tipo y hablar a la gente de nuestra fe en Jesús».

La diócesis anglicana ha asegurado que el templo no ha sufrido ningún daño debido a la construcción del campo de minigolf. La cuenta de Twitter de la catedral ha señalado que siguen celebrándose actos litúrgicos tres veces al día, porque el campo «solo» ocupa la nave de la catedral y quedan otros espacios libres.

Las reacciones de otros usuarios de Twitter no se han hecho esperar, recordando en muchos casos que Cristo dijo que su casa era casa de oración y no un campo de minigolf. Otros han sugerido que, si es esto es para lo que los anglicanos usan las catedrales que arrebataron a la Iglesia católica, quizá sería hora de que las devolviesen.

Gavin Ashenden, obispo anglicano de una rama separada, la Iglesia Anglicana Episcopal, ha criticado la medida aseverando que «me temo que es un error muy grave, nacido, quizás, de la desesperación» y que «la idea de que la gente es tan superficial que es posible engañarla para que busque a Dios entreteniéndola con un campo de golf» es un claro error.

Damian Thompson, conocido comentarista católico, ha destacado que el templo en cuestión fue la catedral de San Juan Fisher, obispo inglés condenado a muerte por no ceder a las pretensiones cismáticas de Enrique VIII, y ha dicho que el santo «habría preferido verla en ruinas».

A su vez, el P. Ray Blake ha manifestado que esto es «lo que queda cuando uno abandona el cristianismo».

La diócesis de Rochester es una de las sedes episcopales de la iglesia de Inglaterra en la provincia de Canterbury, que abarca la parte occidental del condado de Kent, y también los municipios londinenses de Bexley y Bromley.

La cátedra del obispo se encuentra en la catedral de Rochester, fundada en el año 604 como sede de la histórica diócesis católica a la que la presente sucedió.

A finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, era costumbre que el obispo de Rochester recibiera también el oficio de deán de la abadía de Westminster.