Indigente adulto mayor

Lcda. Gloria Navas / Abogada /

Las redes sociales son útiles para informarnos, comunicarnos y organizarnos.  La inquietud específica sobre el apoyo al adulto mayor indigente es un proyecto que no dudo está en el corazón de Dios como un acto perfecto de manifestación de misericordia y amor al prójimo.  La idea está plasmada y ahora debemos caminar. 

No dudo que entre los lectores hay personas que tienen conocimiento sobre la problemática y pueden contribuir eficazmente a la información para vestir a este grupo de desvalidas personas.  Vestirlas significa amarlas y darles un trato digno dotándolos de un ambiente de apoyo a sus necesidades esenciales y seguimiento para evitar el retroceso hacia una vivencia ingrata de abandono. 

Como carezco de experiencia en este campo, salvo el desarrollado con el trato a mis padres que salieron de este mundo amados,  cuidados y conducidos al camposanto con dignidad, será necesario contar con información de calidad respecto de organizaciones existentes, los sistemas que utilizan e iniciar una obra de estadística simple a partir de nuestros propios parientes,  lugares de residencia, barrios y vecindarios más cercanos de la comunidad en la que residimos. 

¿Cuántos parientes nuestros están en necesidad de cuido?  ¿Cuántos vecinos y cuántos podemos contabilizar en nuestra comunidad?  Pareciera que estoy descubriendo el agua, no lo creo, pero lo importante es iniciar la obra de respuesta sin que nos perdamos en estadísticas o referencias interminables.  Es accionar y salir a las calles a buscarlos.  “Adopte un anciano” podría ser nuestro lema.  Esto para los casos más críticos de abandono porque están en la intemperie.

El primer dato informativo que puedo compartir es que el CONAPAM, es el Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor, órgano estatal y que este gobierno nombró a la señora Dra.  Teresita Aguilar Mirambell,  Presidenta de la Junta Rectora.  

Esa entidad apoya a varias organizaciones de bienestar social.  Conviene hacer el contacto a nivel nacional y desde luego con las municipalidades.  Si nos vamos a extender a comunidades en abandono también debemos contar con información al respecto. 

Nuestras iglesias igualmente deben cumplir su papel específico de la obra social la que camina de la mano de la fe.  En las zonas rurales la labor eclesiástica es esencial.  Repasen también la Ley No. 7935, Ley Integral para las Personas Adultas Mayores.  No duden que se requiere de una reforma.

“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?”  Carta Santiago, 2:17.