Huir no produce paz

Yoser Barrantes /

En el Salmo 55:6 dijo David: “¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría.”

En una época cuando lo perseguían sus enemigos para quitarle la vida, David anhelaba tener alas para volar.

A lo mejor a usted y a mí, no nos persiguen para quitarnos la vida. Pero sí nos enfrentamos a angustias, a maltratos, a dificultades o a presiones, y deseamos tener alas en la espalda para escapar volando.

Sin embargo, huir no produce paz.

Sólo Jesucristo puede alivianar la carga cuando somos víctimas de la preocupación.

Así que, si estás cargado, trabajado o angustiado, ven a Jesús, porque Él te espera con los brazos abiertos.