Halloween todo lo que usted debe saber

Marconey Araya /Centro de Investigaciones Teológicas / 

Halloween es un día en que las brujas lo celebran más que cualquier otra fecha.  

Las brujas tienen ocho festivales a través de todo el año.  Uno es en el Solsticio y otro en el Equinoccio y cuatro veces más en el año.

En febrero, anunciando la primavera, en abril, dando la bienvenida al verano, en agosto, esperando la cosecha de otoño y en octubre, esperando el invierno. 

El más grande festival de brujería se celebra el 31 de octubre en la celebración de Halloween.

Desde el año de 1575 hasta 1700, mucha gente fue quemada viva, por su real o sospecha participación en actos de brujería.

La brujería de Halloween

La bruja de Halloween es una mujer extraña y fea, vestida con un traje negro, con un sombrero negro de pico, que viajaba en una escoba y que siempre le acompañaba un gato negro, que era su símbolo.

Artistas de la Edad Media, a menudo mostraban brujas preparándose para volar, porque creían que los ángeles y demonios tienen la capacidad de poder volar, es por eso que en esa época histórica era fácil creer que las brujas podían volar.

Las brujas en la antigüedad usaban escobas, porque era el instrumento de uso de las mujeres, las brujas usaban un ungüento hecho por ellas, mezclado con sangre de murciélagos y con ese ungüento rociaban las escobas.

En Inglaterra, durante la Edad Media, en la ceremonia de iniciación de las brujas, las nuevas brujas eran vendadas de los ojos y rociadas con este tipo de ungüento, hecho de sangre de murciélagos y luego eran puestas en escobas. El vestido negro y el sombrero negro de las brujas comprueba que es un festival de los “muertos”.

El día de todos los santos

En el siglo VII, la Iglesia de aquel entonces (Católica-Romana), separó un día, haciéndolo oficial, en memoria de los cristianos que murieron en sus creencias, originalmente se celebraba en el mes de mayo, pero en el año 900 la fecha fue cambiada al primero de noviembre.

Otra palabra que usaron para “Todos Santos” fue la palabra inglesa “Hallow”, que significa: “Santos o Consagrados”, luego usaron la palabra “All Hallows”, que luego fue cambiada por la palabra “Halloween”.

Aunque en el siglo VII el cristianismo fue creciendo, la influencia demoniaca fue también creciendo, adoraban al Dios con cuernos de vaca.  Para algunos la misa católica con su rígido formalismo, no ofrecía tanta satisfacción como el culto de brujas, más cuando la gente británica se estaba convirtiendo al cristianismo, el culto a los muertos continuaba y crecía. 

Durante la Edad Media faros de piedra eran llamados; “Linternas de la Muerte”, lo cual daba una supuesta protección contra los espantos maliciosos en la noche de Halloween.

El siglo X

Muchos de los seguidores de la brujería eran mujeres, en la sociedad las mujeres eran vistas como propiedad de  sus maridos, pero en el culto de las brujas, ellas eran vistas al mismo nivel de los hombres.

En el siglo X, el Rey Edgar de Inglaterra, admitió que la brujería estaba siendo más popular que la cristiandad.  Así fue como los seguidores de la brujería, fueron conocidos como “Brujas”.

Mientras en la noche de “Todos los Santos”, fue original y estrictamente una fiesta de la cristiandad, las influencias paganas de las antiguas tradiciones, fueron entrando gradualmente en la influencia que ejercía la Iglesia Católica Romana.

Muy pronto, Halloween se volvió en una fecha de observación secular y empezó a tomar forma las prácticas de los disfraces.

El siglo XIV

En el siglo XIV, las prácticas ocultas crecieron, en 1307, al Rey Felipe de Francia se le reportó una causa a la orden de los Knits, acusándolos de heréticos y practicantes homosexuales, verdadero o no, las prácticas ocultas y paganas se estaban acrecentando, veamos algunas prácticas paganas del siglo XIV.

En este periodo de la historia, habían muchas prácticas paganas y reprochables, las celebraciones antiguas de Halloween, empezaron entre Los Célticos, quienes vivieron hace más de dos mil años, en lo que ahora se conoce como Inglaterra, Irlanda, Escocia, Wales, Norte de Francia, Alemania y las Repúblicas Escandinavas.

Los Celdicos, celebraban lo que ellos llamaban: “La Vigilia de Shambhain” o sea “El Señor de los Muertos”. Halloween, tomó significados siniestros con espantos, gatos negros encorvados y demonios que ellos creían que venían a sus casas. La gente trataba de espantar o ahuyentar a los demonios y las brujas, esto los llevaba a ponerse disfraces feos, siniestros, horribles y hasta grotescos, que según ellos con esto creían que los demonios al verlos vestidos así, pensarían que eran uno de ellos y no les harían daño.

Los Célticos, creían que cuando estos demonios venían a sus casas tenían que tratarlos bien (treat) ellos les jugaban la vuelta (trick).  Muchos de los disfraces y leyendas de Halloween vienen de los Célticos, aún hasta estos días, muchos viven en lo que ahora son las orillas de Escocia o Irlanda.

Halloween, también fue un tiempo para practicar la adivinación, especialmente en lo que concernía al matrimonio, la suerte, la fortuna y la muerte, muchos jóvenes ingleses jugaban su suerte para saber con quién y cuándo se iban a casar. 

En el siglo primero antes de Cristo, los ejércitos romanos, invadieron Inglaterra y Francia (que entonces era llamada Gaul) y los adhirieron al imperio romano, los romanos tienen un festival para los muertos en los últimos días de octubre, en noviembre daban honor a Pomona, la diosa de las orquídeas.

La costumbre de Halloween

La costumbre de disfrazarse en Halloween no viene solamente de las costumbres paganas, sino de las raíces de la Iglesia Católica, la Iglesia principal y más importante de Irlanda, en la noche de todos los santos.

Muchas Iglesias preparaban dramas que llamaban “Concursos o beneficios de sus miembros”, cada concursante se disfrazaba como el patrón de algún santo que era de su guardián especial. 

Aquellos que no jugaban el papel de “Santo”, jugaba el papel de “diablo”, la marcha empezaba dentro de la misma Iglesia o Templo, hasta el patio de la misma o el jardín central de la iglesia, donde el drama duraba hasta la noche.

Muy pronto casi todo Irlanda comenzó a pensar en el 31 de octubre como la noche oficial del disfraz. 

Gradualmente los disfraces de Halloween han ido cambiando desde los tradicionales caballos, santos, diablos, brujas, espantos y duendes.   

Algunos creían que los disfraces ahuyentaban a los demonios reales con el tiempo, la costumbre de disfrazarse y la costumbre de ir de casa en casa en busca de tratos (Treats) se fueron cambiando.

Los niños belgas, acostumbraban ponerse en pequeños kioskos, frente de sus casas, rogando por limosna para comprar pasteles, ellos creían que por cada pastel que comían, era el sufrimiento de alguna alma de algún muerto que era calmada.

Así como la gente ofrecía regalos de comida por espíritus, la gente de hoy ofrece tratos (treats) a los niños que representan los espíritus, en realidad los niños están llevando en si el símbolo del fuego y las antorchas de sus antepasados que dieron origen a la fiesta satánica del Halloween y así fue como comenzó la frase del Trick or Treat.

Trick or Treat  

Niños excitados, enmascarados y disfrazados como brujos, fantasmas, duendes y otros personajes grotescos, saltando por el barrio, tocando de puerta en puerta diciendo: “Trick or Treat” (me das algo o te hago un truco), mientras sostienen la bolsa donde la gente deja caer un caramelo o golosina. 

La fiesta en la escuela, la iglesia donde se agitan y se mueven para alcanzar manzanas, se dice la fortuna, o pasan a través de “casas encantadas” decoraciones de linternas y brujas en sus escobas, gatos negros con lomos arqueados.

La antigua celebración de Halloween, la tenían los llamados druidas en honor a Shambain, el señor de los muertos, cuyo festival caía el primer día de noviembre. 

Era una creencia druista, de que en vista de este festival, Shamhain el señor de los muertos, llamaba a todas las almas malignas (espíritus) que durante los pasados 12 meses, habían sido condenados a habitar en cuerpos de animales.

Los druidas eran una orden sacerdotal de la antigua Gaul (Francia) e Inglaterra, que creían que, en Halloween, los fantasmas, espíritus, duendes y brujas, salían para hacer daño a las gentes. 

Ellos creían que el gato era sagrado y creían que estos una vez habían sido seres humanos que fueron cambiados, como castigo, por alguna obra maligna. 

De estas creencias druistas proceden el uso presente de brujas, fantasmas y gatos de las actividades de Halloween.

Halloween era una noche de caminar universal de todo tipo de espíritus, fantasmas y brujas, todos los cuales tenían libertad esa noche.  Los paganos creían que era una noche del año, las almas de los muertos, regresaban a su hogar original. 

Ellos creían que, en todas las naciones, al morir los hombres buenos, eran poseídos por espíritus buenos y llevados al paraíso, pero las almas de los malos eran dejadas en el limbo espacial, entre la luna y la tierra, consignados al mundo invisible.  Estos espíritus que vagan, tenían el hábito de perseguir los vivos. Pero creían en formas de sacar estos fantasmas por medio de exorcismo.

Para sacar estos fantasmas y librarse de su supuesta posesión diabólica, tenían que poner comidas, darle u ofrecerle a los demonios, proveer albergue para ellos durante la noche. 

Si estaban satisfechos con lo que les daba, se creían que lo dejaban a uno en paz, si no se les proveía la comida y el albergue, o si no se sentían satisfechos, estos espíritus, según ellos creían, hacían un “trick” (truco) o trampa, poniendo o echando una maldición sobre la persona para desolar y destruir.

La costumbre moderna del “Trick or Treat” comenzó en Irlanda hace cientos de años.  Un grupo de campesinos, fueron de casa en casa, mendigando comida para las festividades de Halloween del pueblecito, en el nombre de sus antiguos dioses.

Se les prometía buena suerte a los donantes generosos, y amenazas contra aquellos que no contribuían. Así continuaron estas tradiciones paganas, hasta alcanzar a nuestros jóvenes de hoy en día.  Los antiguos ingleses, trajeron sus costumbres a América, haciendo popular entre nuestros niños y jóvenes, disfrazándose como fantasmas, esqueletos y demonios, yendo de puerta en puerta, con el “Trick or Treat”, mendigando en cierto sentido, por comida, mientras que prometen ya no hacer maldades.

El 31 de octubre

Fueron los célticos, quienes escogieron la fecha del 31 de octubre como su víspera de año nuevo y quienes originalmente, lo escogieron para celebrar todo lo maligno, malvado y muerto.

Durante la celebración del 31 de octubre, se reunían alrededor de una fogata, en la comunidad y ofrecían sus animales, sus cosechas y a veces hasta ellos mismos en sacrificio.  Usaban disfraces hechos de cabezas y de piel de otros animales y decían unos a otros su fortuna (futuro) del próximo año.

La celebración continúa aun después de que los Romanos conquistaron esas Repúblicas Célticas, alrededor del año 43 D.C.  Los romanos si agregaron una ceremonia, honrando a su dios con frutas y árboles, de ahí la asociación con las manzanas y la costumbre de agitarse moviéndose alrededor de dichas ceremonias.

La calabaza alumbrada

La aparente e inofensiva calabaza alumbrada, es un símbolo antiguo de una alma maldita condenada.  A ese tipo de cabezas se le llamaba “Jack-o-Lanterns”.  Llamada así por un hombre llamado Jack que no podía entrar en el cielo, ni en el infierno, como resultado, estaba condenado a vagar en las tinieblas con una linterna hasta el día del juicio. 

La gente arreglaba las calabazas y ponía velas encendidas adentro de las mismas, para espantar los espíritus malignos de la casa.

 El Halloween “cristianizado”

Ya que Halloween es indiscutiblemente una fiesta pagana en su origen y práctica.  ¿Cómo fue que la Iglesia profesante llegó a aceptar y guardar tal día?  De nuevo la historia provee la respuesta.

Desde el tiempo de Constantino que fue, quien hizo del catolicismo la religión del estado, los emperadores romanos se dieron cuenta, de cual esencial era tener un Imperio unificado, donde lo más razonable era que todos fueran de una misma mente.

Los líderes civiles y religiosos, vieron cuán importante era para el bien “común”, la unidad.  Permitir solamente una religión dentro del Imperio Romano. 

Una póliza de estado rigurosa, fue implementada, era esencial para cumplir este ideal.  Para forzar a todos los que eran cristianos, para aceptar la religión del Estado. 

La condición de “conversión” por supuesto, hizo más fácil para la población pagana de Roma y de otros lados, aceptar el “cristianismo”, de tal manera que “aceptarlo” era algo simple, el rechazarlo era algo muy difícil.

Este plan dio como resultado la gran proporción de gente atea dentro del imperio, se uniera a la membresía de la “Iglesia”. La cual hizo que trajeran consigo muchas prácticas y celebraciones paganas, Halloween, es una de ellas.  Y es aquí donde surgió el gran cuestionamiento: ¿Cómo puede la Iglesia tratar con este problema?

La Iglesia se dio cuenta que, excomulgando a estos paganos, solamente reduciría la membresía de la Iglesia. 

Ellos no estaban dispuestos a hacer esto, la Iglesia había aprendido ya, por la experiencia de que no era posible forzar a las gentes a descartar todas las prácticas ateas, para adoptar las romanas.  

Quedaba un solo camino.  Era razonable, que si una práctica pagana o fiesta no podía ser prohibida, tenía que ser “cristianizada”, dejar que los paganos recientemente convertidos, guarden sus festivales ateos, tales como Halloween o día de los difuntos, pero con la etiqueta de “cristianos”, por supuesto!

Se les pidió que no orasen a sus dioses paganos, en ese día, ellos declararían ese día en conmemoración a la muerte de los “santos”.   

En el 900 D.C. la Iglesia (católica), estableció el día de los fieles difuntos, el primero de noviembre, para que la gente continuara el festival que ellos celebraban antes de hacerse cristianos, la misa que se decía, ese día se llamaba Allhallowmas, la noche anterior a esta se llegó a conocer como Allhallow o Halloween que significa “santificado o noche santa”.

La celebración de Halloween es algo que sobrevive de creencias paganas de antaño.  Cuando a la primitiva iglesia católica, no le fue posible parar las prácticas paganas, las aceptó y se les dio un tono religioso.

El Halloween moderno

Muchos de los símbolos y tradiciones antiguas de Halloween aun existen hoy.  Los jóvenes se visten de trajes extraños para salir a las calles de trick or treat, en un sentido, mendigando por comida, mientras prometen refrenarse de hacer algo malo y también, encienden las velas, aunque mucho más pequeñas que una antorcha y las colocan dentro de sus calabazas.

Es la única noche donde el niño experimenta las emociones del miedo, la fantasía y del misterio.  Hasta los programas que presentan en la televisión en esa semana, son todas relacionadas a ese tema, es también cuando todos los comercios aprovechan la oportunidad para usar anuncios de calabaza y simbolizando los colores tradicionales de Halloween.

El símbolo de la noche de Halloween, es llevado tan lejos como sea posible, papel, linternas o calabazas colgando del techo, o si se prefiere tener algo más común, hacen telas de arañas gigantes con hilos de colores negros y naranjas, o en tiras de papel crepé negro que salgan de las esquinas de las casas y ventanas, completándolo con una araña grande.

Los verdaderos cristianos que creen en el texto bíblico como la mayor expresión de revelación de Dios al hombre, se estremecen, tiemblan y se indignan al pensar en los ritos de lo oculto y la adoración a Satanás. 

Pero ¿Cuántos de los que se llaman cristianos visten a sus hijos como brujas, fantasmas, esqueletos, diablos, y los mandan al trick or treat?  Cuántos de ellos sonríen aprobando a las iglesia y organización que tienen las fiestas de Halloween y auspician este tipo de festival. 

¿Puede algún cristiano citar alguna razón particular para aprobar eso que esta sin lugar a duda asociado con el paganismo?

Un consejo bíblico para refutar la fiesta de Halloween

El capítulo 18 de Deuteronomio del versículo diez al trece explícitamente prohíbe cualquier relación, con la brujería, el espiritismo o lo demoniaco.  El texto citado versa de la siguiente manera:

“No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o hija por el fuego, (esto es una referencia al dios pagano Moloc), ni quien practique adivinación (una contraparte falsa y pagana de la profecía; el arte o el acto de predecir la sabiduría secreta, especialmente acerca del futuro).  Ni agorero, ni sortilegio, ni hechicero, ni observador de los tiempos (astrología), ni encantador (hachar una maldición; hacer un daño, un encantamiento), ni mago (palabras mágicas), o brujo (adivinación en conexión con la adoración de poderes idólatras y demoniacos), o hechicero (uno que fabrica materiales de hechicería; amuletos, azabaches para ponerse en el cuello, como resguardo en contra de daño o maldades), o uno que consulte a los muertos (uno que pide o invoca a los espíritus de las familias o conocidos), o un nigromante (falso profeta, especialmente un falso conjurador, uno que se somete al diablo por juramento, encantamiento o hechicero mágico; uno que toma la forma de otro, uno busca información a través de consultar a los muertos)”.

Deuteronomio 18:12 nos dice: 

“…Porque es abominación para con Jehová, cualquiera que hace estas cosas…”.

En el libro del pentateuco de Levítico 19:31 se expresa: 

“No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminandos con ellos.  Yo Jehová vuestro Dios…”

Es obvio que los elementos, símbolos y tradiciones de la observancia de Halloween con su énfasis en duendes, demonios, brujos, esqueletos, fantasmas y apariciones que surgen de los cementerios constituyen un choque en contra de las mismas cosas que las Escrituras explícitamente prohíben y son una invitación abierta a las actividades demoniacas.

Es a este punto que muchos dirán: “Pero nosotros no adoramos a los demonios ni a Halloween, esto ya no significa lo mismo hoy que en el pasado.  Ahora es algo inofensivo, es un tiempo sano para que se diviertan muchos de nuestros niños y jóvenes”. 

La historia claramente demuestra que Halloween es sin duda alguna un día feriado “religioso” pagano.  Religión se define como: “Una adoración, obediencia y culto rendido al objeto que uno adora”. Esto presupone práctica u otra observancia de cualquier creencia, en este caso Halloween está condenado y sancionado por Dios, el cual es según las Escrituras la única y verdadera autoridad superior del cristianismo.  

Por tanto, el apóstol Pablo nos recuerda: “Absteneos de toda especie de mal”. I Tesalonicenses 5:22.

“Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos.  Así mismo muchos de los que habían practicado la magia, trajeron los libros y los quemaron delante de ellos …”.  Hechos 19:18-19.

“Si pues, coméis y bebéis, o hacéis otra cosa hacedlo todo para la gloria de Dios”.  I Corintios 10:31.

La historia ha dejado plasmado que el 31 de octubre de 1517 que Martín Lutero publicó y colgó en las puertas de la Iglesia, su tesis número noventa y cinco declarando la que declaraba la “Justificación por Fe”.  Este es un evento y una fecha que no se debe olvidar.

“Y al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado”.  Santiago 4:17

En el texto bíblico está demostrado que participar de las creencias y fiestas paganizadas va en contra de los principios espirituales que rigen la conducta de un verdadero cristiano.

El verdadero cristiano puede combatir estos métodos con características demoniacas y paganas, pues no está ignorante de las artimañas del enemigo.  

La Iglesia posee autoridad y poder para arrancar las fuerzas del enemigo y echar fuera toda costumbre contraria a Dios. Sabemos que el diablo vino para “hurtar, matar y destruir”, de ahí su afán de no declinar.  

Es por eso que Dios nos insta a no desmayar, porque Cristo “vino para destruir las obras del diablo” y no por un tiempo, sino para siempre.  Hemos recibido la comisión del Evangelio de Marcos 16:15-18 donde nos insta “A echar fuera demonios… sanar los enfermos”.  

Hemos sido puestos para continuar el trabajo, por tanto, debemos esforzarnos para detectar e imposibilitar las obras de Satanás, para que no tengan ni produzcan efecto.

Una celebración de gozo verdadero

La fiesta de Halloween, representa para muchos una noche de alegría, ya hemos comprobado que es todo lo contrario, es la noche en que las brujas y los demonios se gozan más.  

El creyente en Cristo celebra una fiesta de gozo verdadero, un gozo que perdura y que no es por un solo día, sino por toda la eternidad.  En la poesía del libro de los Salmos en el capítulo 139:14 nos dice: “Formidables son tus obras”, indudablemente el hombre es obra del Dios Altísimo.  

Por otro lado, la historia neotestamentaria nos recuerda en Filipenses 4:4: “Regocijaos en el Señor siempre”, esta debe ser nuestra actitud cada día que pasa, tiene que ser de gozo; en las obras de sus manos y en la transformación de las almas, de una vida de pecado a una vida justificada por la sangre redentora de Jesucristo, por tanto, nos debemos gozar. ¡Grande es nuestro Dios!

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