Falacia gubernamental: discurso del presidente Carlos Alvarado

Lcda. Gloria Navas/ Abogada/

El pasado domingo, día en que inicia la semana, la que de buena gana queremos comenzar con cierto grado de felicidad, la verdad es que no fue así del todo. Escuchamos al señor Alvarado dirigirse al país en un discurso que más bien nos pone más tristes y preocupados.

No precisamente porque nos ofrece un panorama feo del país, cosa que ya sabemos, sino porque hay un grave sentimiento de que no se nos dice toda la verdad.

Hay falta de transparencia. Por lo demás amanecimos encarcelados, con serios cuestionamientos en cuanto a la libertad de tránsito, amenazados con imposición de multas exageradas, aunque se dice que es para el bien nuestro.

Tengo mis serias dudas y temo que de una u otra forma se refuerza un estado policial, aunque una enfermedad colectiva obvio que hay que tomársela en serio.

Pero, ¿se estará guardando el equilibrio cuando de todas formas podríamos salir en úber o en taxi?

¿Y las cifras serán ciertas cuando no conocemos los modelos epidemiológicos que se utilizan para la toma de decisiones?

Entre males ¿cuál será el mayor? La pandemia provocada por el bicho del Covid-19 o la pandemia económica?

Se dan duro, la diferencia estriba que la venida del Covid no tiene cura, pero la posición de gobierno sí: o se alinean en humildad a pedir S.O.S. o van a tener que irse de uno en uno.

El discurso presidencial resultó ser una falacia porque sonaba coherente remitiendo culpa en parte a la proteína mortal, pero por otro, haciendo malabares en apariencia convincente, pero de careta débil porque se le cayó con la mención del Fondo Monetario Internacional (FMI).

No se nos dijo toda la verdad. No debe sorprendernos, porque esa ha sido la tónica. Varias de las Cámaras se pronunciaron y todas han reclamado la ausencia gravísima de una ruta definida de estímulo a una restructuración determinante y reactivación de la producción.

El sector turismo se quejó, las pymes reclamaron, la Uccaep con el pelo parado afirma que han ignorado propuestas serias, la de construcción la falacia de promesas no cumplidas y nosotros, el pueblo tembloroso quedamos boquiabiertos y más asustados.

Estamos prácticamente en un 9,5% del déficit, 600 mil personas sin empleo, no hay esperanza cierta para la actividad agrícola y la industrial, sin claridad en la reducción del gasto y posiblemente esperemos una crisis cambiaria e incluso un alza galopante en los intereses.

 No sabemos si esa ley de usura funcionará cuando la gente no tiene dinero en el bolsillo ni puede disponer de este, cómo será la mayoría de nosotros ciudadanos de clase media o en línea pronta de pobreza, y los pobres pobres, como ese chofer arrodillado implorando porque su familia que tiene hambre como tantos otros y le quitaron las placas. Sí la ley es dura y tiene que aplicarse, pero el hambre, ¿cómo se la calma a su prole?

Este gobierno tiene que arrodillarse, pedir perdón y solicitar ayuda porque solo en un ambiente de unidad nacional es posible enderezar la carreta que se quedó sin bueyes.

Debemos dejar de lado la politiquería y las mediciones para las próximas elecciones porque en puerto solo encontrarán un barco hundido.

Reiteramos, se necesitan reformas estructurales. Ello solo es posible en unidad con un llamado al sector productivo y un equipo eficiente de profesionales de experiencia, patriotas con un verdadero deseo de sacrificio en favor del país.

Apoyémonos unos a los otros. Solos no haremos nada. Unidos lo lograremos.

Movimiento CiudadanoCR
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