Europa registra más contagios por semana que durante el primer pico de la pandemia

Álvaro Sánchez / El País /

La OMS advierte de que el continente afronta un otoño más duro con mayor mortalidad.

“No sabemos si estamos en la segunda ola o en la segunda fase de la primera”. La duda terminológica la presentó en una intervención ante los eurodiputados a comienzos de mes Andrea Ammon, la directora del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC). Los guardianes de la salud pública europea no tienen claro si los nuevos casos del virus son los coletazos de los contagios primaverales o merecen ser considerados como un nuevo capítulo que apenas está comenzando. En cualquier caso, empiezan a crecer las alertas.

 Con las expectativas sobre la llegada de la vacuna moderándose y la economía sin apenas margen para afrontar otra hibernación, las medidas de higiene, la distancia social y el uso de mascarillas pueden ser insuficientes para contener su expansión.

“Estamos ante una situación muy grave. Los nuevos casos semanales en Europa ya superan los que se registraron durante el primer pico de la pandemia. La semana pasada se contabilizaron más de 300.000 infectados”, ha advertido este jueves Hans Kluge, director de la Organización Mundial de la Salud en Europa.

Su mensaje no ignora que los laboratorios están trabajando a destajo para detectar infectados, pero el aumento de los tests realizados no debe servir de excusa para caer en la relajación.

“Aunque estos números reflejan la realización de más pruebas, también muestran tasas alarmantes de transmisión en toda Europa”, insiste Kluge.

La respuesta a la pregunta de si Europa está inmersa ya en una segunda ola o sigue en la segunda fase de la anterior puede ser que ambas opciones son correctas.

Todo depende del punto del mapa donde nos situemos. Un recién llegado al continente que pisara Letonia, donde no hay obligación de usar mascarilla en la calle y la tasa de contagios de las últimas dos semanas es la más baja según el ECDC, con solo 4,2 casos por 100.000 habitantes en dos semanas, podría pensar que, pese a los controles de temperatura a la entrada de los restaurantes, la situación está bajo control.

Por el contrario, un aterrizaje en el Occidente europeo, zona geográfica de España (287,2 casos) y Francia (166,9) los dos países más afectados, transmitiría la impresión opuesta.

El epicentro del virus ha ido cambiando conforme pasaban los meses. De China saltó a Europa, luego a América con casi 200.000 muertos y casi siete millones de contagios en Estados Unidos, y ahora amenaza con volver mientras hace estragos en países como India, el segundo más poblado del planeta, donde se extiende descontrolado con unos 90.000 contagios diarios en septiembre.

 En el peor escenario, la pandemia puede acabar regresando como un bumerán con la intensidad de antaño a Europa, o asolar varios puntos al mismo tiempo.

En el caso del Viejo Continente, la OMS no es portadora de buenas noticias. “Va a ser más duro. En octubre y noviembre aumentará la mortalidad”, afirmó esta semana Kluge a la agencia France Presse.

Según los datos que maneja la organización, más de la mitad de los países europeos han contabilizado incrementos superiores al 10% en las cifras de contagios en las últimas dos semanas, con siete Estados que han visto duplicarse sus números.

El Reino Unido ha registrado cerca de 4.000 nuevos casos en las últimas 24 horas, el dato más elevado desde el 8 de mayo. Francia, con casi 10.000 contagios en un día, ha superado los 400.000, mientras la República Checa y Ucrania han batido este jueves sus respectivos récords de contagios detectados en una jornada.

Punto de partida desigual

El punto de partida desde el que los socios europeos se internan en el temido otoño es muy desigual.

Alemania (23,7) o Italia (33), con las tasas de contagio todavía bajas, no tienen el mismo nivel de inquietud que España o Francia, las únicas que según los criterios de la Comisión Europea figurarían en rojo en el mapa de colores que quiere implantar la ECDC, al superar los 150 casos por 100.000 habitantes en dos semanas, un umbral al que se acerca la República Checa.

Países como España han estado entre los más afectados tanto en la primera como en la segunda ola, pero otros están en una fase muy distinta. Suecia, muy criticada por su estrategia de no confinar a la población, y con una incidencia peor a la de su entorno en primavera, tiene ahora mejores indicadores que algunos de sus vecinos, y está logrando esquivar el regreso de las turbulencias sanitarias al registrar su cifra de contagios más baja desde marzo.

El país escandinavo ha visto caer las muertes en picado hasta alcanzar esta semana un promedio de cero fallecidos. Los datos de la agencia de salud sueca muestran que solo el 1,2% de los 120.000 tests realizados dio positivo.

“No tenemos el rebrote de la enfermedad que hay en muchos países”, señaló a France 24 el epidemiólogo jefe Anders Tegnell, gran valedor de la idea de no confinar. “Suecia está ahora al final de la primera ola, pero su economía cayó tanto como la de los países de su entorno”, matiza el epidemiólogo belga Marc Van Ranst.

Asesor del Gobierno belga en las medidas contra la pandemia, Van Ranst cree que sería un error no contemplar la posibilidad de nuevos confinamientos.

“Tenemos que hacer todo lo posible para evitarlos, pero la medida debe estar a nuestro alcance como último recurso”, afirma. Sobre la dureza de las restricciones, cree que para cada país europeo existen fórmulas distintas. “Si tienes los casos de Alemania, Finlandia o Letonia, entonces puedes volver a una vida casi normal y abrir todo porque tienes mucho margen. Si tienes casi 300 casos como España, si abres todo vas a tener más problemas”.

Viendo la situación desde fuera, Van Ranst encuentra tres razones para el deterioro de España: una estrategia de salida demasiado rápida, el mayor riesgo de las zonas turísticas y la falta de coordinación entre Administraciones públicas.

Francia, República Checa, España o Ucrania han batido estos días sus récords de contagios desde el comienzo de la pandemia, si bien el aumento de las pruebas que ahora se realizan hace que las comparaciones con meses anteriores no sean del todo certeras.

“No puedes comparar las dos olas debido a que ahora se hacen más tests. Pero las hospitalizaciones en España y Francia empiezan a ir hacia arriba de nuevo”, señala Van Ranst.

Para Ammon, directora del ECDC, mientras no haya vacuna seguirán los altibajos, aunque todavía considera que la situación “no es tan grave como le fue durante el confinamiento”.