En río revuelto… ganancia de minorías

Luis Diego Zúñiga/ periodista /

Las críticas no se hicieron esperar después de que el presidente Carlos Alvarado visitara el Templo Bíblico Internacional, accediendo a una invitación del pastor Reynaldo Salazar y el presidente de la Alianza Evangélica Rigoberto Vega.

En redes sociales muchos ciudadanos manifestaron su descontento por la participación del mandatario en dicho evento.

Desde frases como oportunista, farsante e hipócrita hasta otras más fuertes, algunos consideran que Alvarado está utilizando a los sectores cristianos evangélicos para levantar su imagen alicaída por las altas cifras de desempleo, las decisiones en educación sobre los baños neutros o el gasto excesivo en drones o la aprobación del IVA y el Plan Fiscal.

Los que antes en campaña eran sus acérrimos enemigos, ahora pareciera que son sus aliados y fumaron la “pipa de la paz”, el pasado viernes. 

Algunos especialistas políticos manifiestan que los líderes evangélicos pecan de ingenuos al subir al púlpito a un mandatario que defiende a ultranza propuestas que no comulgan con la fe cristiana y con la Palabra de Dios, como el matrimonio entre personas del mismo sexo, no obstante, cabe preguntarse también, que lograría el pueblo cristiano evangélico con mantener una posición de hostilidad y alejamiento con la Casa Presidencial o el Poder Ejecutivo. 

Varios representantes de los partidos políticos evangélicos señalaron días atrás que don Rigoberto Vega echa por tierra la esencia del ser cristiano y los valores fundamentales que defiende la Biblia, por manifestar que un cristiano no debe de involucrarse en la política. 

La posición de don Rigoberto no la comparto porque cada vez más debemos involucrarnos no solo en la política, sino en la economía, el fútbol, la educación, etc.

Requerimos personas temerosas de Dios que enseñen a pequeños y a grandes los valores espirituales, pero tampoco califico la opinión de don Rigoberto como una falta grave para que lo crucifiquen y se quieran ensañar contra él.

Si se tienen que sentar y hablar de sus diferencias de pensamiento háganlo a puerta cerrada y cara a cara, no por redes sociales, como verdaderos cristianos que se dicen las cosas en sabia mansedumbre, con respeto y en el amor de Cristo, no exponiendo ante los demás al hermano.

Creo que don Rigoberto y don Reynaldo tuvieron una excelente iniciativa y actuaron apegados a la ley divina de orar por las personas que están en puestos de autoridad.

En ningún momento los veo tomando partido para fines políticos, ni una posición de siervos domesticados por invitarlo para orar por Alvarado.

 Los que ganan con este tipo de declaraciones de los bloques partidarios cristianos contra los mismos cristianos, son los adversarios como el Movimiento Diversidad y otros que se oponen a todo lo relacionado con Dios y la defensa de la familia.

Hay un refrán que dice, “divide y vencerás” y creo que los grupos que odian fuertemente a los cristianos están logrando su cometido, para que entre el mismo pueblo de Dios abunde la división y la contienda.

Es hora de unificar al pueblo creyente y ustedes políticos cristianos deben de dar el ejemplo para que los grupos opositores no sigan con su estrategia.

De manera que podamos decir, más bien: “en río revuelto ganancia nuestra”.

(Los artículos de opinión, son propios de las personas que los escriben y no necesariamente representa la opinión de nuestro medio).