El Vaticano y China renuevan su acuerdo “para promover la vida de la Iglesia Católica”

Protestante Digital /

Dos años después de firmar el documento, cuyo texto original aún no ha sido publicado, ambos Estados anuncian una prórroga para el nombramiento de los obispos chinos.

El Vaticano y China han anunciado la renovación “por dos años más”, hasta el 22 de octubre de 2022, del acuerdo bilateral que firmaron en septiembre de 2018 para la designación común de los obispos de la Iglesia Católica china. Una cuestión que, según señalan desde Roma, “inspiró las negociaciones y sirvió de referencia para la redacción del texto del acuerdo”, que todavía sigue sin ser público.

“La Santa Sede, considerando que el comienzo de la aplicación del mencionado acuerdo ha sido positivo, gracias a la buena comunicación y colaboración entre las partes, se propone continuar el diálogo para promover la vida de la Iglesia Católica y el bien del pueblo chino”, han señalado desde el Vaticano en un comunicado de prensa.

China es uno de los países donde más ha crecido la persecución en los últimos años contra el cristianismo y otras minorías religiosas, como los musulmanes uigures. Según la organización evangélica que monitoriza la persecución de cristianos en el mundo, Puertas Abiertas, el gigante asiático ha subido veinte puestos en la Lista Mundial de Persecución, pasando de ser el 43º lugar del mundo más hostil contra los cristianos en 2018, al 23º en 2020. Además, desde la Comisión de Estados Unidos por la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF, por sus siglas en inglés), han remarcado que “las condiciones de la libertad religiosa continúan deteriorándose” en China y que en los últimos años el gobierno ha detenido a cerca de 1,5 millones de musulmanes reteniéndolos en más de 1.300 campos de concentración y reeducación.

El Vaticano se enfoca exclusivamente en el nombramiento de los obispos

Desde el Vaticano reconocen que con el acuerdo bilateral “no se han abordado todas las cuestiones o situaciones abiertas que siguen siendo motivo de preocupación para la Iglesia Católica”, sino que se han concentrado “exclusivamente en el tema de los nombramientos episcopales”. “Por primera vez en muchos decenios, todos los obispos de China están en comunión con el obispo de Roma y, gracias a la aplicación del acuerdo, no habrá más ordenaciones ilegítimas”, han remarcado.

Aunque, a través de un artículo publicado en L’Osservatore romano, el Vaticano deja abierta la puerta a “llamar la atención del gobierno chino para fomentar un ejercicio más fructífero de la libertad religiosa”, desde Pekín se han limitado a ceñir a través de una escueta nota de prensa la bilateralidad del acuerdo a la elección del obispado de la Asociación Patriótica Católica China, reconocida como oficial por el gobierno y que hasta antes del acuerdo nombraba a sus prelados de forma unilateral, sin tener en cuenta la órbita de Roma.

Sin embargo entre las diferentes confesiones religiosas presentes en China, la cristiana católica es inferior a la cristiana protestante. Según los datos del proyecto Pew-Templeton, de los más de 68 millones de cristianos chinos contabilizados en 2010, más del 90% se identificaban como protestantes. Una tendencia que no varía a pesar de las previsiones de crecimiento del cristianismo en el país asiático, que este 2020 ya superan los 72 millones de personas, el 5,2% de la población china.

Desde el Vaticano admiten que el acuerdo se limita al nombramiento coordinado de obispos para la Asociación Patriótica Católica China./Twitter El Diario.

“El gobierno chino puede usar el acuerdo para pedir cualquier cosa en nombre del Papa”

El acuerdo, que ya generó críticas dentro de la Iglesia Católica cuando se firmó en 2018, tampoco ha pasado inadvertido en su renovación para quienes lo consideran una amenaza potencial. Es el caso del cardenal de Hong Kong, Joseph Zen, que ha señalado que la prórroga podría “matar a la Iglesia [católica]”. 

La ciudad, que acoge uno de los mayores movimientos sociales que desafían el poder de Pekín en su historia contemporánea, ha sido el epicentro de multitudinarias protestas a lo largo de los últimos meses. Ahora, su cardenal teme que “debido a que el acuerdo es secreto, el gobierno puede usarlo para pedir cualquier cosa en nombre del Papa”. Un acuerdo que Zen también ha calificado de “apostasía”.

En una entrevista reciente con el diario Avvenire, el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, reconocía que “hay muchos otros problemas que el acuerdo no se propone resolver”. Preguntado por la persecución de los cristianos en China, Parolin apuntaba: “¡Qué persecuciones!”. A lo que añadía: “Se necesitan usar las palabras correctamente. Hay reglamento que se imponen y que afectan a todas las religiones”. 

Precisamente China se ha convertido en uno de los quince nuevos miembros del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, este mes de octubre, a pesar de que diferentes organizaciones en defensa de los derechos humanos acusan al país de violar repetidamente estos derechos. El director de la organización UN Watch, Hillel Neuer, que se encarga de observar el desempeño de Naciones Unidas, ha señalado que elegir a una dictadura como China, como juez en cuestiones de derechos humanos es como convertir a una banda de pirómanos en la brigada de bomberos”.