El presidente de Bolivia, Evo Morales, dimite después de que los militares reclamaran su salida

Fernando Molina / El País /

El presidente de Bolivia, Evo Morales, ha dimitido después de que los militares reclamaran su salida. Poco antes de la renuncia, el jefe del Ejército, Williams Kaliman, afirmó: “Luego de analizar la situación conflictiva interna, sugerimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia”.

Acorralado por una protesta de 18 días, que pedía la anulación de las elecciones del 20 de octubre en las que fue reelegido, el mandatario ya había cedido este domingo a la presión y había convocado nuevos comicios, aún sin fecha.

Todo después de que la Organización de Estados Americanos (OEA) hiciera pública una auditoría del proceso electoral en la que se aseguraba que no se siguieron los procedimientos adecuados y hubo “contundentes” irregularidades, por lo que exigía su anulación. 

Siguiendo la recomendación de la OEA, Morales anunció asimismo —en un mensaje televisado de madrugada— su intención de “renovar la totalidad de vocales del Tribunal Supremo Electoral”.

El mandatario insistió en que con su decisión perseguía “bajar toda la tensión” y “pacificar Bolivia”. Sin aparente éxito por el momento. La Fiscalía General anunció este domingo una investigación contra los vocales del Tribunal Electoral sospechosos de irregularidades. La presidenta del organismo, María Eugenia Choque Quispe, anunció el domingo su dimisión.

La oposición, liderada por el candidato y expresidente Carlos Mesa, quiere que Morales y su vicepresidente, Álvaro García Linera, aseguren que no participarán en las nuevas elecciones, así como un acuerdo plural para elegir un Tribunal Electoral creíble.

 Los responsables de las protestas que convulsionan el país creen, en cambio, que la renovación del órgano electoral es insuficiente y piden renovar todos los poderes del Estado y crear una “junta de gobierno” transitoria, elegida por el pueblo sublevado, que se encargue de los nuevos comicios.