El MEP y el lenguaje sexual explícito

Lic Mario Alberto Quesada Marín/ Especialista en Derecho Penal /

Un análisis según la teoría del delito, de posible responsabilidad penal en que incurrió el consejo director de la revista “Conexiones: una experiencia más allá del aula” del Ministerio de Educación Pública, MEP, en relación a la publicación del artículo “Tipos de Orientaciones sexuales en los personajes de la novela Rey de la Habana” de Pedro Juan Gutiérrez.

La publicación acerca de esta “obra literaria” se realizó en la revista “Conexiones: una experiencia más allá del Aula” del Ministerio de educación, difundida en la edición del mes de junio pasado, según reveló el periódico La Nación el 19 de noviembre del presente año.

Esta narración y alusión que desde este sitio oficial se difundió incluyó un lenguaje abiertamente sexual, sucio, ajeno a nuestros valores morales y principios cristianos. 

Lo preocupante es que el público meta de este sitio de la revista del MEP, incluye a los estudiantes sin que se permita corroborar que para tal publicación se realizó alguna advertencia en consideración de los niños. Así las cosas, en dicho sitio se indica:  

La revista electrónica “Conexiones: una experiencia más allá del aula”, es una publicación cuatrimestral dirigida a los profesionales de la educación, estudiantes, padres, madres de familia y a la comunidad educativa en general.” (recuperado el 21 de noviembre del año 2021 sitio: https://www.mep.go.cr/revista-conexiones)

Según se indica en el sitio de esta revista, la aceptación de los artículos queda a criterio del Comité Editorial y se regirá por los siguientes documentos: “Criterios para publicar en Conexiones: una experiencia más allá del aula” y la “Guía para la redacción de referencias”

La primera cuestión que hay que establecer es sobre la naturaleza del contenido de la publicación. En este sentido se debe tener en cuenta la definición del término pornografía según la RAE.

En el diccionario de la real academia española encontramos estas acepciones:

  1. f. Presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación.
  2. f. Espectáculo, texto o producto audiovisual que utiliza la pornografía.
  3. f. Tratado acerca de la prostitución.

De la revisión de las criticas literarias y cinematográficas que en los medios de difusión se han publicado acerca de esta obra – cuya transcripción parcial fue difundida por la revista del MEP – se verifica la coincidencia entre estos críticos en cuanto al contenido procaz, vulgar, crudo, abiertamente sexual de la narrativa, más aún de la evidente conexión entre sexo y supervivencia, es decir, de prostitución.

El escritor no repara en describir los órganos genitales de la forma mas vulgar, sino que profundiza en el uso del lenguaje vulgar para narrar las actividades eróticas, encuentros sexuales, utilizando el lenguaje como medio para excitar al lector.

Las palabras empleadas en el relato son propias de personas cuyo ejercicio y concepción de la sexualidad no respecta los valores aceptados por la sociedad como parámetros de decencia.

Tales expresiones solo pueden ser toleradas y aceptadas dentro de un sector marginal de la sociedad que coincidentemente lo conforman personas sin posibilidades de acceso a la educación y cuya forma de pensar le lleve a adoptar formas de conducta reprochables por la sociedad.

La pregunta que podemos plantearnos es la siguiente ¿Con qué fin el ente encargado de conducir los procesos educativos en nuestro país ha publicado este material? ¿Debía el órgano acudir a este material con la intención de desarrollar el tema de las orientaciones sexuales? ¿Es el uso del lenguaje vulgar, abierto y sucio el vehículo apropiado para tal fin? Creemos que no.

Ahora bien, en cuanto al análisis jurídico, esta conducta está tipificada en el artículo 174 del Código Penal.

Todos los verbos relativos a las conductas por las cuales se distribuye o traslada a una tercera persona este tipo de material están criminalizados: (difusión, transmisión, tráfico, venta, alquiler, importación, exportación, etc.) En cuanto al primer análisis de la teoría esto es la acción, esta se verifica a partir de la publicación del material y de la nota que hace colgar el MEP en dicho sitio indicando que se retira la publicación por tiempo indefinido.

En otras palabras, el material si se difundió, si se transmitió.  Ahora bien, en cuanto a la tipicidad, según lo que hemos indicado, el material difundido es efectivamente de carácter pornográfico sin que se evidencia la presencia de algún elemento justificante que pueda ser alegado por el consejo editorial, no así aquellas personas que participaron en la publicación debido a una relación de subordinación.

En relación a la antijuridicidad formal, tal conducta entra en colusión con la norma mostrando un desprecio por las reglas y normas sociales que hacen posible la vida en sociedad.

Respecto a la antijuridicidad material no forma parte del análisis por la naturaleza del delito, es decir, es un delito de peligro abstracto, que para que se configure el delito no es necesario la corroboración del daño al bien jurídico tutelado, en consecuencia, este no es un delito de resultado.

Así las cosas, basta con la difusión y distribución del material para que se configure la conducta. No es necesario entonces que se verifique un fin libidinoso en la conducta, elemento subjetivo que no está presente en este tipo de delitos, se reitera, es un delito de actividad y no de resultado.

En este sentido, es menester indicar que en nuestro ordenamiento jurídico la tenencia de pornografía no se castiga, sino aquella que involucra a menores de edad o se finge involucrarlos.

No obstante, cuando esta conducta abandona la esfera de la intimidad y se difunde, se transmite y demás, entonces deja de ser un acto propio del ejercicio de la autonomía de la voluntad (artículo 28 Constitución Política) para convertirse en una conducta perseguible a instancia pública.  

Esta conducta lleva consigo según el juicio de reproche, una pena de tres a siete años de prisión.

Finalmente, es lamentable que, en vísperas de celebrar el Día de Educador, el MEP publique tal vulgaridad en una clara afrenta a todos aquellos maestros y profesores que ha visto en la educación la actividad humana más maravillosa.

Un cardiólogo puede operar el corazón de un niño y dejarlo vivir, un educador puede profundizar en el corazón de ese niño y prepararlo para tener éxito a lo largo de su vida.

(Los comentarios y artículos de opinión, son propios de las personas que los escriben y no necesariamente representan el pensamiento de este medio).