Día de oración y ayuno contra fiesta pagana

Róger Murillo-periodicomaranata.com /

La Federación Alianza Evangélica Costarricense (FAEC), el Consejo Nacional de Líderes, Avance Misionero Mundial (AMM), el Ministerio Olivos Verdes Internacional y las Fraternidades pastorales del país, se han unido para convocar el próximo domingo 31 de octubre, como “Día de oración y ayuno”  contra los efectos de la fiesta pagana que se celebra esa fecha a nivel mundial.

La realidad del Halloween

Originalmente la celebración histórica no era llamada por su nombre actual de Halloween, empezó mucho antes de la era cristiana entre los antiguos celtas (bretones, galos, escoceses e irlandeses).

El fin del verano marcaba el inicio del Año Nuevo Céltico, este se celebraba ofreciendo sacrificios al “Señor del Cielo y de la Tierra”: Samhain o Saman.

Era un día festivo llamado la “Vigilia de Saman”. La imagen de ese dios pagano era la de un esqueleto, sosteniendo una hoz o guadaña en su mano, que más tarde llegó a ser conocido como La Muerte.

El 1º de noviembre era la fecha en que los celtas celebraban el Día de la Muerte. Para esa época las hojas de los árboles caían, oscurecía más temprano y las temperaturas bajaban.

Ellos interpretaban estos fenómenos estacionales como un decaimiento de su dios sol, el cual pensaban, estaba perdiendo fuerza porque Samhain lo estaba subyugando.

Adicionalmente  creían que el día anterior, el 31 de octubre, Samhain se reunía con los espíritus de todos los que habían muerto el año anterior.

Estos habían estado confinados a habitar en cuerpos de animales durante todo un año, como castigo por sus malas obras y en la víspera de la fiesta, el 31 de octubre, se les permitía regresar a sus antiguos hogares a visitar a los vivos.

Para proteger a estos, el sacerdote dirigía a la gente en ceremonias de adoración diabólica en las que eran quemados como ofrenda: caballos, gatos, ovejas negras y bueyes, todo para apaciguar a Samhain y evitar que los espíritus de los muertos los lastimaran.

Los druidas o sacerdotes, realizaban sacrificios humanos como ofrendas, que servían para “apaciguar la ira de los dioses”. 

Tiempo después, la iglesia Católica decidió convertir esta festividad al cristianismo, haciendo que el primero de noviembre fuera el “Día de todos los santos”. Después se amplió al 1 y 2.

En inglés este día se llama el “All Hallow’s Day” que pronto se acostumbró llamar “All Halloween” y luego fue abreviado a Halloween (Víspera de todos los santos).

Los satanistas establecieron entonces el día anterior, el 31 de octubre, como la noche de “Todos los Demonios”, para que estos penetraran a los pueblos, consagrándo esa noche mediante hechizos, maldiciones y brujerías.

Más serio de lo que nos imaginamos

Ignorar esta parte de la historia nos puede llevar a ver esta fiesta pagana con indiferencia,  en forma inofensiva y hasta simpática, máxime que el comercio y la sociedad las han aceptado y son ampliamente publicitadas.

En las últimas décadas se ha levantado todo un movimiento social que organiza celebraciones en casas, clubes y hasta se reúnen en familia.

Los establecimientos comerciales se adornan con motivos alusivos a esas prácticas ocultas y aun los sectores más radicales de la cristiandad guardan silencio ante una práctica que ya no es exclusiva de la comunidad estadounidense, sino que ha llegado a Latinoamérica como un producto de importación más de esa sofisticada sociedad de consumo.

De ahí que bien hacemos si el 31 de octubre, como un solo cuerpo, tomamos autoridad contra todo poder de las tinieblas, que por medio de esta fiesta pagana ha tomado las mentes de nuestra sociedad y paulatinamente también la de la niñez, que a falta de orientación de sus padres ven esto en forma ingenua y simpática.

Fuentes: Radio Cristiana Guatemala/ CNN /ABC News /